Los socialistas pierden 10 escaños en su antiguo bastión, mientras su líder regional, Miguel Ángel Gallardo, afronta el peor resultado de la historia del partido bajo la sombra de su imputación judicial.
El fin de una era: El socialismo se hunde en la región
El mapa político de Extremadura ha sufrido un vuelco irreversible. Con el 99,80% del voto escrutado, el PSOE ha consumado un hundimiento electoral sin precedentes, perdiendo 10 diputados de un solo golpe para quedarse con apenas 18 asientos.
Esta debacle deja al partido en su nivel de relevancia más bajo en décadas, confirmando que la marca socialista atraviesa una crisis de confianza terminal. El propio candidato, Miguel Ángel Gallardo, ha tenido que comparecer para admitir lo inevitable, calificando la noche como «mala, muy mala», en lo que muchos analistas consideran el prólogo de una dimisión necesaria.
Gallardo: Un líder cercado por los tribunales
El hundimiento electoral no es el único frente que amenaza el futuro de Gallardo. El secretario general del PSOE extremeño encara este fracaso en las urnas mientras permanece imputado en el caso que investiga a David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno.
La justicia investiga presuntas irregularidades en la contratación y el patrimonio del hermano del líder del Ejecutivo en la Diputación de Badajoz, institución presidida por el propio Gallardo. Esta situación judicial, que conecta directamente a la cúpula del PSOE regional con los escándalos que acechan a la Moncloa, ha sido, según expertos, un lastre insalvable durante la campaña y un factor clave en la fuga de votos.
El bloque de la derecha suma fuerzas
En la otra cara de la moneda, el Partido Popular de María Guardiola se alza con una victoria clara al alcanzar los 29 escaños. Aunque se sitúa a cuatro de la mayoría absoluta (33), la suma con Vox garantiza un cambio de ciclo en la región.
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PP: 29 escaños (Líder en votos). Suma un sólo escaño
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Vox: 11 escaños (Sube con fuerza y se vuelve indispensable). pasa de 5 a 11 escaños.
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PSOE: 18 escaños (Pierde 10 diputados).
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Unidas por Extremadura: 7 escaños.
El líder nacional de Vox, Santiago Abascal, ya ha marcado territorio advirtiendo que sus votos «no serán invisibilizados ni traicionados», lo que obliga a Guardiola a una negociación inmediata con Vox, justo lo que quería evitar Guardiola.
Un futuro incierto para Ferraz
La caída de Extremadura, sumada a la situación procesal de Gallardo por sus vínculos con el «hermano de Sánchez», supone un golpe demoledor para la estrategia nacional del PSOE. La pérdida de este feudo histórico deja al partido sin referentes territoriales de peso y con una dirección regional judicializada que amenaza con salpicar directamente a la estructura federal.
















