VALENCIA – Agentes de la Unidad de la Policía Nacional Adscrita a la Comunitat Valenciana han desmantelado dos talleres mecánicos que operaban de forma ilegal en las comarcas de la Ribera Alta y el Camp de Túria. La intervención se ha saldado con el inicio de múltiples expedientes sancionadores que podrían derivar en multas de cuantía elevada.
Operación ‘Clau Anglesa’: Un cerco al fraude
Estas actuaciones forman parte de la Operación Clau Anglesa (Llave Inglesa), un dispositivo permanente de la Policía Autonómica que tiene como objetivo erradicar la competencia desleal y los riesgos derivados de la actividad industrial no declarada.
Los talleres localizados carecían de los permisos municipales de actividad y no figuraban en los registros industriales obligatorios. Según fuentes policiales, estas instalaciones no solo operan al margen del sistema fiscal, sino que suponen un riesgo directo para la seguridad vial, al realizar reparaciones sin controles de calidad ni garantías para los usuarios.
Delitos contra el medio ambiente
Uno de los puntos más críticos detectados durante las inspecciones ha sido la gestión irregular de residuos peligrosos. En este tipo de talleres clandestinos, es habitual encontrar vertidos incontrolados de:
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Aceites de motor usados: Altamente contaminantes si se filtran al subsuelo o al alcantarillado.
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Líquidos de frenos y refrigerantes: Sustancias químicas tóxicas almacenadas sin medidas de seguridad.
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Neumáticos y baterías: Acumulados de forma negligente, aumentando el riesgo de incendios.
Consecuencias administrativas
La Generalitat ya ha dado traslado de las actas a los organismos competentes para formalizar las sanciones. Además de la clausura de los locales, los propietarios se enfrentan a multas que, dependiendo de la gravedad de los vertidos y la reincidencia, pueden alcanzar los 300.000 euros en aplicación de la Ley de Residuos y Suelos Contaminados.




















