PATERNA | El barrio de La Coma, en Paterna, recuperará su cordón umbilical con la sanidad pública el próximo domingo 7 de abril. Tras un cierre prolongado que comenzó en noviembre del año pasado —motivado por una escalada de violencia y agresiones físicas a los facultativos—, el centro de salud reabre sus puertas convertido en un recinto de alta seguridad. El conseller de Sanidad, Marciano Gómez, ha visitado las instalaciones para confirmar que el entorno es, finalmente, «seguro tanto para quienes curan como para quienes necesitan ser curados».
Un plan de choque contra la violencia
La reapertura no es un simple retorno a la rutina. Durante estos cuatro meses, la Conselleria de Sanidad ha liderado una mesa técnica de urgencia en la que han participado la Subdelegación del Gobierno, el Ayuntamiento de Paterna y los tres niveles de las fuerzas del orden: Policía Nacional, Local y Autonómica. El resultado es un plan estratégico que busca erradicar la sensación de impunidad y vulnerabilidad que llevó al abandono del centro por parte de los profesionales.
«Hemos trabajado intensamente con un objetivo doble: devolver la sanidad al barrio y blindar a nuestros trabajadores«, afirmó Gómez durante su visita. Cabe recordar que, hasta la fecha, los residentes de La Coma debían desplazarse hasta el centro de salud de El Clot, una situación que ha tensionado el servicio en Paterna y que finalizará la próxima semana.
Escáneres, arcos y vigilancia itinerante
La principal novedad del centro radica en su infraestructura de control. La Conselleria ha transformado el acceso al edificio, instalando escáneres y arcos detectores de metales, una medida inusual en centros de atención primaria que busca evitar la entrada de objetos peligrosos.
Además, el dispositivo humano de vigilancia se ha reforzado significativamente:
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Aumento de dotación: El número de vigilantes privados pasa de dos a tres.
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Vigilancia exterior: Mientras dos efectivos controlan el acceso principal, un tercer vigilante realizará patrullas itinerantes por el perímetro exterior.
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Apoyo policial: Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado intensificarán su presencia en las franjas de apertura y cierre, momentos identificados como de «máximo riesgo» por la afluencia de personas.
Un modelo de gestión restringido
El funcionamiento interno también ha sido rediseñado para evitar conflictos. El centro operará bajo un cambio organizativo integral que incluye la gestión de colas controladas y la separación estricta de circuitos para pacientes crónicos y agudos.
Una de las medidas más contundentes será la limitación de aforo máximo. El acceso estará regulado y solo se permitirá la entrada bajo cita previa o en casos de urgencia vital, evitando las aglomeraciones en las salas de espera que, en el pasado, sirvieron de caldo de cultivo para situaciones de tensión.
El reto de la Pediatría
Aunque el 7 de abril se restablecerá el servicio de Medicina de Familia, la atención infantil sigue en el aire. El conseller ha marcado el verano como fecha objetivo para recuperar la Pediatría, aunque ha condicionado este regreso a la «disponibilidad de profesionales». La dificultad para cubrir estas plazas en zonas de difícil cobertura sigue siendo el principal escollo para la normalización total del servicio.
Con este despliegue, la Generalitat busca enviar un mensaje de firmeza: la sanidad pública no retrocederá ante la violencia, pero tampoco expondrá a sus trabajadores sin las garantías que la tecnología y la vigilancia pueden ofrecer hoy en día.
















