VALENCIA – En una noche donde la tradición y el sentimiento se entrelazan, el mundo fallero ha desvelado su secreto mejor guardado. Carmen Prades Gil, Fallera Mayor de Valencia 2026, ha lucido por primera vez el espolín oficial en su Solemne Exaltación, una pieza única salida de los telares de la emblemática casa Vives y Marí.
Bajo el nombre de “Terreta”, el color elegido para el fondo de la seda no es solo una apuesta estética, sino una declaración de principios. Para Carmen, esta tonalidad es un tributo directo a Valencia y a su gente; una forma de agradecer las raíces que la han acompañado hasta alcanzar la máxima representación de la fiesta.
Un color con alma y propósito
El tono “Terreta” destaca por ser neutro, versátil y de una elegancia atemporal. Según fuentes cercanas a la Fallera Mayor, este color ocupó un lugar privilegiado en su corazón desde los primeros instantes del proceso de elección. Para ella, la «terreta» no representa un punto geográfico, sino una «manera de sentir», y esa esencia debía quedar inmortalizada en el tejido más importante de su reinado.
La elección ha sido calificada por los expertos como atrevida y delicada, un reflejo fiel de la personalidad de Carmen Prades. El diseño consigue equilibrar una belleza singular con una suavidad envolvente, logrando que el espolín sea, a la vez, una pieza de artesanía histórica y un retrato textil de su portadora.
Excelencia artesana: Los detalles técnicos
La ejecución técnica de la pieza, fruto de la colaboración continua entre Vives y Marí y el Ayuntamiento de Valencia, demuestra por qué el espolín sigue siendo la joya de la corona de la indumentaria valenciana.
El tejido ha sido confeccionado sobre una urdimbre de tres cabos de seda natural en el color protagonista. La complejidad del dibujo se despliega a través de una arquitectura textil de altísima precisión:
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Composición cromática: Se han empleado un total de 30 tramas diferentes para dar vida al diseño.
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Riqueza ornamental: El dibujo cuenta con 24 tramas de seda natural de distintos matices, dedicadas exclusivamente a colorear con minuciosidad las flores y hojas que componen el cartonaje oficial.
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Brillo y estructura: La pieza integra cuatro metales diferentes que aportan luz y relieve, una trama de algodón para armar el fondo y una trama de nobleza que remata la calidad superior del conjunto.
El símbolo de un reinado
La armonía de las tramas cromáticas otorga al espolín una fuerte elegancia, enriqueciendo la simbología de un traje que ya forma parte de la historia de las Fallas. Con este gesto, Carmen Prades Gil no solo viste una obra de arte, sino que envuelve su reinado en un mensaje de gratitud hacia su tierra.
La Solemne Exaltación marca así un hito en el calendario festivo, donde la artesanía de Vives y Marí y la sensibilidad de la Fallera Mayor se han unido para crear una imagen que perdurará en la memoria colectiva de Valencia.






















