VALENCIA |
Valencia ha vivido este domingo una de las imágenes más insólitas y bochornosas de su historia reciente en lo que a respeto por las tradiciones se refiere. Lo que debía ser un desfile solemne del Gremio de Sastres y Modistas, una institución con siglos de historia, en honor a su patrón San Vicente Mártir, se convirtió en un sálvese quien pueda urbano ante la ausencia total de la Policía Local.
Hemos visto Procesiones como la de Sant Jordi sorteando mesas, sillas, bicicletas y hasta motocicletas, lo de esta Ciudad y sus fiestas ya no tiene arreglo, un desprecio absoluto de Catalá hacia ellas.
La gestión de María José Catalá ha quedado señalada tras un episodio que muchos califican ya como un «desprecio absoluto» hacia la cultura popular y los colectivos que mantienen vivas las señas de identidad de la ciudad. A pesar de que el acto estaba programado y comunicado, el Ayuntamiento no previó la protección ni la regulación del tráfico necesaria para un evento de este calibre en el corazón de Valencia.
Una gincana entre coches y mesas
El despropósito comenzó desde el minuto uno. Tras esperar un tiempo prudencial a que apareciera la escolta policial reglamentaria, y ante el silencio administrativo en las calles, los participantes decidieron iniciar la marcha. La sorpresa fue mayúscula al comprobar que ninguna patrulla había cortado el acceso al centro.
La procesión se fracturó casi de inmediato. Mientras los vehículos seguían circulando con normalidad, la mitad del cortejo se vio obligada a refugiarse en las aceras, caminando entre las sillas y mesas de las terrazas de hostelería, ante la mirada atónita de turistas y locales. El estandarte del Gremio y los participantes, ataviados con sus mejores galas, tuvieron que esquivar camareros y peatones en una estampa que distaba mucho de la dignidad que requiere el patrón de la ciudad.
Civiles haciendo de policías
La situación alcanzó tintes de peligrosidad cuando la procesión llegó a los puntos críticos de tráfico. Ante la desesperación y el riesgo de atropello, dos directivos del Gremio de Sastres tuvieron que abandonar sus puestos en la fila para desplazarse a la carrera hasta la Plaza de la Reina. Allí, haciendo gala de una improvisación forzada por la negligencia municipal, tuvieron que ser ellos mismos quienes cortaran el flujo de vehículos que bajaba de la calle de la Paz hacia la calle San Vicente.
Solo cuando el caos era ya irreversible, un único agente de la Policía Local apareció corriendo en un intento tardío de salvar los muebles. Para entonces, el malestar entre los sastres, modistas y fieles era unánime: la sensación de abandono por parte del consistorio era total.
¿Olvido o desinterés?
Las críticas hacia María José Catalá no se han hecho esperar. Mientras el equipo de gobierno suele presumir de la defensa de las tradiciones valencianas en actos multitudinarios y de gran escaparate político, este incidente demuestra, según los afectados, que las instituciones históricas de la ciudad no cuentan con el mismo respaldo cuando los focos no son tan brillantes.
«No se trata solo de un error de tráfico, es una falta de respeto a lo que somos«, comentaban algunos de los asistentes. La pregunta que recorre ahora los círculos culturales de la ciudad es cómo es posible que, en una ciudad que presume de su capacidad organizativa, se haya dejado a la deriva a uno de los gremios más antiguos de España.
Por ahora, el Ayuntamiento no ha dado una explicación oficial de por qué falló el dispositivo de seguridad, dejando a San Vicente Mártir, el mismo patrón que da nombre a la calle que recorre el consistorio, solo y desprotegido frente al tráfico de la ciudad que un día lo convirtió en su protector.
Tan sólo necesitaban el corte de menos de 5 minutos de la calle san Vicente entre la Plaza de l’Ajuntament y la Plaza de la Reina, pero no fue posible porque NO había agentes de policía local.
¿Qué le está pasando a Valencia?
Nos quedamos sin entrada de Moros y Cristianos por falta de policías, luego hasta 12 cabalgatas de los barrios se denegaron por el mismo motivo, y ahora esto…Una situación preocupante.
«Estamos hartos de que se utilice a la policía como ponemultas y no hagan su trabajo»
Veremos el operativo de estas fallas, pero últimamente los operativos policiales brillan por su fracaso absoluto, y esto tiene responsables directos y el mayor es la Alcaldesa, que mientras en los actos que va a posar se llenan de agentes, los actos tradicionales se desdibujan y olvidan…
Lo dicho, ¿qué le está pasando al Cap i Casal?¿Piensa dejar de posar la Alcaldesa y ponerse a gobernar y gestionar?…Juzguen ustedes mismos…


















