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Home Comunidad Valenciana

El nuevo Patricova plantea revisar dónde se puede construir en Valencia y abre el debate sobre el derribo de hasta 3.500 viviendas en zonas inundables

José Perez por José Perez
octubre 26, 2026
en Comunidad Valenciana
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El nuevo Patricova plantea revisar dónde se puede construir en Valencia y abre el debate sobre el derribo de hasta 3.500 viviendas en zonas inundables
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La planificación urbanística valenciana afronta una revisión tras la DANA de 2024. Los expertos proponen ampliar las zonas de protección, limitar nuevas edificaciones en áreas de riesgo, adaptar los inmuebles existentes y garantizar espacios de refugio y evacuación. La estimación de entre 3.000 y 3.500 viviendas que deberían demolerse en los puntos más peligrosos plantea uno de los mayores desafíos territoriales.

Valencia, 26 de octubre de 2026. La DANA del 29 de octubre de 2024 dejó al descubierto una de las grandes vulnerabilidades de numerosos municipios valencianos: la presencia de viviendas, calles, infraestructuras y equipamientos en terrenos históricamente expuestos a inundaciones.

Dos años después, la revisión del Plan de Acción Territorial sobre Prevención del Riesgo de Inundación en la Comunitat Valenciana, conocido como Patricova, plantea una cuestión que va mucho más allá de construir nuevas infraestructuras hidráulicas: ¿cómo deben transformarse los pueblos y ciudades para reducir las consecuencias de futuras riadas?

La respuesta implica revisar el suelo urbanizable, establecer mayores restricciones en las zonas de elevada peligrosidad, adaptar edificios ya construidos y mejorar los sistemas de evacuación.

Los especialistas consultados por À Punt advierten de que en determinados puntos especialmente peligrosos podría ser necesario demoler entre 3.000 y 3.500 viviendas.

Esta estimación no constituye una orden general de derribo ni significa que exista una relación definitiva de inmuebles afectados. Su aplicación dependería de los estudios de riesgo, las decisiones administrativas y los procedimientos legales correspondientes.

El problema no es únicamente la lluvia, sino dónde hemos construido

Las inundaciones son fenómenos naturales que pueden alcanzar una dimensión extraordinaria cuando coinciden precipitaciones intensas, terrenos saturados y crecidas de ríos o barrancos.

Sin embargo, las consecuencias dependen también de cómo se ha ocupado el territorio.

Durante décadas, numerosos municipios valencianos han crecido sobre espacios próximos a cauces, barrancos y antiguas zonas de inundación.

La urbanización de estos terrenos ha aumentado la exposición de la población y de las infraestructuras.

La DANA de 2024 demostró que algunas áreas urbanas podían quedar anegadas por grandes cantidades de agua en un periodo relativamente corto.

La revisión del Patricova pretende incorporar estas experiencias a la planificación futura.

¿Qué es el Patricova y por qué es importante?

El Patricova es el instrumento de planificación territorial de la Comunitat Valenciana destinado a prevenir y reducir los riesgos asociados a las inundaciones.

Su función consiste en orientar las decisiones urbanísticas teniendo en cuenta la peligrosidad de los terrenos.

Esto implica establecer condiciones y limitaciones para determinados usos del suelo.

También permite identificar áreas donde resulta necesario adoptar medidas adicionales de protección.

La revisión anunciada busca reforzar la adaptación de los municipios a episodios de lluvias extremas.

No obstante, las medidas concretas deberán conocerse a través del texto normativo definitivo y de su correspondiente tramitación.

Entre 3.000 y 3.500 viviendas podrían requerir demolición

Uno de los aspectos más relevantes del debate urbanístico es la situación de los inmuebles existentes en zonas de elevada peligrosidad.

Según la estimación recogida por À Punt, los expertos consideran que entre 3.000 y 3.500 viviendas situadas en los puntos más expuestos podrían requerir su demolición.

La cifra refleja la magnitud del problema territorial.

Sin embargo, la información difundida no incluye una relación de municipios, direcciones o parcelas afectadas.

Tampoco concreta qué organismo ha elaborado la estimación, qué criterios técnicos se han utilizado o cuál sería el coste económico de las posibles actuaciones.

Por tanto, no puede interpretarse que todos esos inmuebles tengan ya un expediente de derribo abierto.

La eventual eliminación de viviendas exigiría decisiones individualizadas y garantías legales para las personas afectadas.

¿Qué ocurre con los municipios construidos en zonas inundables?

La situación resulta especialmente compleja cuando una parte importante de un municipio se encuentra dentro de una zona expuesta a avenidas de agua.

En estos casos, trasladar a toda la población puede resultar inviable desde el punto de vista económico, social y territorial.

Los expertos consideran que la solución debe combinar medidas de protección colectiva y adaptación de los edificios.

El objetivo es reducir la vulnerabilidad de quienes viven en estas zonas.

Esto puede implicar modificar determinados usos de los inmuebles, facilitar el acceso a espacios seguros y mejorar las posibilidades de evacuación.

La estrategia debe adaptarse a las características de cada localidad.

Viviendas en plantas bajas: uno de los principales riesgos

Entre las medidas planteadas figura limitar o impedir la construcción de viviendas en plantas bajas en determinados emplazamientos de elevada peligrosidad.

Las plantas situadas a nivel de calle pueden quedar expuestas a la entrada rápida de agua.

Cuando una riada alcanza alturas importantes, los ocupantes pueden tener dificultades para abandonar el inmueble.

Por ello, los especialistas proponen estudiar las características de cada edificio y prever alternativas de protección.

Estas medidas podrían afectar tanto al diseño de nuevas construcciones como a determinadas adaptaciones de edificios existentes.

No obstante, su aplicación dependerá de las condiciones que finalmente establezca la normativa.

Refugios en plantas superiores

Otra de las propuestas consiste en facilitar que los edificios dispongan de espacios seguros situados por encima de las alturas de inundación previstas.

El objetivo es ofrecer una alternativa de protección cuando salir al exterior resulte peligroso.

En determinadas circunstancias, intentar atravesar una calle inundada puede representar un riesgo mayor que permanecer en una zona elevada y segura.

Por ello, los especialistas consideran necesario que la planificación urbana tenga en cuenta las posibilidades de refugio.

Estos espacios deben diseñarse conforme a las características del edificio y a los escenarios de inundación previstos.

No cualquier planta superior puede considerarse automáticamente un refugio seguro.

La evacuación debe formar parte del urbanismo

La planificación de los municipios también debe incorporar las necesidades de evacuación.

No basta con estudiar dónde puede llegar el agua.

Es necesario analizar cómo podrían desplazarse las personas hacia zonas seguras y qué obstáculos encontrarían.

Las calles, accesos y espacios públicos pueden desempeñar un papel fundamental durante una emergencia.

La presencia de vehículos, elementos urbanos y obstáculos puede dificultar los desplazamientos y las intervenciones de los servicios de emergencia.

Los expertos proponen tener en cuenta estas circunstancias al diseñar o modificar los espacios urbanos.

La Rambleta, un ejemplo de los riesgos de construir junto a un barranco

El reportaje de À Punt recoge el caso de una finca proyectada antes de la DANA de 2024 junto al barranco de la Rambleta.

El emplazamiento se encontraba en una zona de elevada peligrosidad de inundación.

Durante el episodio de octubre de 2024, el agua alcanzó aproximadamente 3,5 metros de altura en el área mencionada.

La información señala que se trató de uno de los puntos donde se localizaron numerosas víctimas arrastradas por el agua.

Este ejemplo pone de relieve la importancia de estudiar las condiciones hidráulicas antes de autorizar nuevos desarrollos.

La presencia de edificaciones en el recorrido natural del agua puede modificar los flujos y aumentar la peligrosidad en determinados puntos.

¿Puede una construcción empeorar una inundación?

Los edificios y otras infraestructuras pueden actuar como obstáculos para el agua.

Cuando una crecida encuentra barreras, el flujo puede desviarse hacia otros espacios.

En determinadas condiciones, esta alteración puede aumentar la velocidad o la altura del agua en zonas próximas.

También pueden producirse acumulaciones de materiales arrastrados que dificulten el paso por determinados puntos.

Por ello, las decisiones urbanísticas deben tener en cuenta no solo la seguridad de una parcela, sino también sus posibles efectos sobre el entorno.

Los estudios hidráulicos permiten analizar estos escenarios antes de autorizar actuaciones.

Revisar el suelo urbano y urbanizable

La nueva planificación plantea revisar los terrenos donde pueden desarrollarse nuevas construcciones.

Esto supone examinar su nivel de peligrosidad y las condiciones necesarias para permitir determinados usos.

En algunos casos, podría ser necesario replantear la clasificación o las posibilidades de desarrollo de suelos que anteriormente se consideraban aptos para construir.

La finalidad es evitar que nuevas edificaciones incrementen la exposición de la población.

Sin embargo, los cambios concretos dependerán de la normativa aprobada y de los instrumentos urbanísticos de cada municipio.

Adaptar los edificios que ya existen

La revisión del Patricova no se limita a las nuevas construcciones.

Uno de los principales desafíos consiste en reducir el riesgo de los edificios existentes.

Entre las medidas que pueden estudiarse figuran la reorganización de usos, la mejora de accesos a zonas elevadas y la adaptación de determinados elementos constructivos.

También puede resultar necesario revisar instalaciones situadas en sótanos o espacios especialmente expuestos.

Cada inmueble presenta características diferentes.

Por ello, las actuaciones deberán ajustarse a su localización, su estructura y el nivel de peligrosidad.

Los vehículos también pueden agravar las consecuencias

La presencia de automóviles en las calles puede dificultar la respuesta ante una riada.

Los vehículos pueden ser arrastrados por la corriente y convertirse en obstáculos.

También pueden bloquear accesos y dificultar las tareas de los servicios de emergencia.

La planificación de la movilidad durante episodios de inundación constituye, por tanto, otro aspecto relevante.

Los especialistas consideran necesario estudiar cómo organizar el espacio urbano para facilitar la protección de las personas.

La información ciudadana, una medida esencial

El profesor de Urbanismo de la Universitat Politècnica de València Sergio Palencia destaca la importancia de que la población conozca los riesgos y sepa cómo actuar.

La prevención no depende únicamente de las obras y las normas urbanísticas.

También requiere información accesible sobre las zonas peligrosas y los procedimientos de emergencia.

Los vecinos deben poder conocer los riesgos de su entorno y las recomendaciones de las autoridades.

Los planes municipales de emergencia y los sistemas de alerta resultan fundamentales para organizar la respuesta.

No siempre se puede impedir que llegue el agua

Una de las principales conclusiones del debate es que no todas las inundaciones pueden evitarse.

Las infraestructuras hidráulicas y las medidas territoriales pueden reducir determinados riesgos, pero los episodios extremos pueden superar las capacidades previstas.

Por ello, los especialistas proponen cambiar parte del enfoque tradicional.

La planificación debe contemplar qué ocurrirá si el agua alcanza una zona urbana y cómo proteger a sus habitantes.

La reducción de la vulnerabilidad se convierte así en una prioridad.

El reto de reconstruir sin repetir los errores

La DANA de 2024 abrió un debate sobre la reconstrucción de los municipios afectados.

Reparar edificios e infraestructuras resulta necesario, pero también es importante evaluar si mantienen las mismas condiciones de riesgo.

La revisión de la planificación territorial puede contribuir a evitar que nuevas actuaciones incrementen la exposición a futuras crecidas.

Este proceso exige coordinación entre administraciones, estudios técnicos y participación ciudadana.

También plantea decisiones difíciles cuando las medidas de protección afectan a viviendas o propiedades existentes.

Una transformación que necesitará tiempo y recursos

La adaptación de los municipios a las inundaciones no puede resolverse mediante una única medida.

Requiere revisar el planeamiento, estudiar los edificios existentes y desarrollar soluciones adaptadas a cada territorio.

Algunas actuaciones pueden consistir en modificar usos o mejorar los accesos a espacios seguros.

Otras podrían exigir intervenciones de mayor alcance.

La información difundida no establece un presupuesto global ni un calendario definitivo para ejecutar todas las medidas planteadas.

La seguridad debe condicionar el crecimiento urbano

El nuevo enfoque de prevención sitúa la seguridad frente a las inundaciones como uno de los criterios esenciales del desarrollo urbanístico.

La disponibilidad de suelo no significa necesariamente que resulte adecuado construir sobre él.

Las características hidráulicas, la exposición de la población y las posibilidades de evacuación deben formar parte de las decisiones.

La experiencia de 2024 ha puesto de manifiesto que determinadas consecuencias pueden agravarse cuando el territorio está ocupado sin suficiente adaptación al riesgo.

Una nueva forma de planificar Valencia y sus municipios

La revisión del Patricova plantea cambios en la manera de entender la planificación urbana.

Los expertos proponen limitar nuevas construcciones en zonas peligrosas, adaptar los edificios existentes y garantizar espacios de refugio y evacuación.

También se abre el debate sobre la posible demolición de miles de viviendas situadas en puntos de elevada peligrosidad.

El desafío no consiste únicamente en impedir que el agua llegue a los municipios, sino en reducir sus consecuencias cuando se produzca una inundación. La revisión del Patricova pretende convertir la prevención del riesgo en una condición fundamental del urbanismo valenciano, aunque las medidas definitivas, su alcance y sus plazos todavía deberán concretarse.

José Perez

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