Elena Romero Gómez: El respeto a la pátina del tiempo y la biografía del objeto en Russafa
En un rincón de Russafa, Elena Romero Gómez ejerce una profesión que es, a partes iguales, ciencia y sensibilidad. Como conservadora-restauradora de mobiliario, su labor no consiste en «arreglar» objetos, sino en descifrar su biografía técnica y matérica. Bajo el principio de la mínima intervención, Elena recupera piezas que son testimonios de la historia industrial valenciana —desde la madera curvada que pobló nuestras casas hasta tesoros del siglo XVIII—. En esta entrevista, nos desvela cómo la ética de la restauración se enfrenta a retos tan actuales como los daños de la reciente DANA y por qué el pasado sigue siendo el mejor motor para el futuro de nuestras artes decorativas.

La ciencia de la memoria
1. La restauración es un ejercicio de respeto hacia el autor original de la pieza. ¿Cómo equilibra su propia visión artística con la necesidad de preservar la integridad histórica de un mueble?
La deontología en la C+R sea cual sea la disciplina a tratar siempre se rige bajo el respeto al original y a la pátina del tiempo que van adquiriendo los materiales con el paso de los años. Siempre hablamos de la mínima intervención, es decir, conservación antes que restauración.
La preferencia o gustos artísticos no imperan en nuestra profesión como conservadores del patrimonio artístico y de artes decorativas.
2. Trabajar con mobiliario antiguo implica entender la «biografía» del objeto. ¿Qué historias le cuentan las maderas y los ensambles antes de empezar un proceso de restauración?
El valor histórico-artístico, matérico, técnico, ornamental, constructivo, tecnológico, etc. es importantísimo para abordar nuestro trabajo con profesionalidad. Si no conocemos y estudiamos todo esto a través de la historia, difícilmente se podrán aplicar las técnicas y estudios adecuados en su intervención y salvaguarda.
3. ¿Cuál es el criterio ético que sigue cuando se encuentra con una pieza cuyo deterioro es casi total? ¿Dónde termina la restauración y empieza la reconstrucción?
Como he mencionado anteriormente, siempre partimos de la mínima intervención. El mobiliario, como todos sabemos, ha sido creado para su uso y funcionalidad que evolucionan para satisfacer las necesidades de confort y practicidad del ser humano.
Cuando llegan obras muy deterioradas, consolidamos y si hace falta reponer parte de un soporte, bastidor, brazo, etc. lo realizamos para devolver su utilidad y legibilidad. Realmente este arreglo estructural forma parte de la restauración, siempre que se sigan las formas y técnicas de la obra. No se puede inventar nada diferente a lo que tenemos entre manos, ya que esto no sería restauración, si no, un invento de nueva creación.
Tradicionalmente el mueble ha sido casi siempre contemplado como un objeto de carácter puramente funcional. De esta concepción ha derivado el tipo de intervenciones basadas en la mera reparación de su estructura y acabados, obviando aspectos históricos u ornamentales.
4. El barrio de Ruzafa tiene una gran tradición de talleres ¿Ha encontrado en el mobiliario de las casas del barrio piezas que reflejen la historia social o industrial de Valencia?
En todas las viviendas, sobre todo antiguas, vemos parte de la historia y evolución de la vida cotidiana. En ellas se refleja los avances técnicos y estilísticos propios de cualquier disciplina artística. Podemos citar como ejemplo de producción valenciana y que encontramos en casi todas las casas, el mobiliario de asiento de madera curvada. Entre los fabricantes encontramos a Salvador Albacar, Luis Suay o Ventura Feliu entre otros, con patentes propias y dignos seguidores de la producción Austriaca de la segunda mitad del s. XIX. En estas piezas podemos “leer” buena parte de la historia y producción a nivel industrial de nuestra ciudad a pp del s. XX hasta los años 30-40. Como curiosidad, se puede mencionar el trabajo de la mujer en estas fábricas, cuya mayor labor se realizaba tejiendo la rejilla de los asientos.

5. La conservación de mobiliario exige el uso de materiales específicos (colas naturales, barnices tradicionales). ¿Cómo conviven estas técnicas antiguas con las nuevas tecnologías de preservación?
Según esta distinción, los criterios adoptados al intervenir una pieza pueden variar. Para saber actuar en cada caso, tenemos que tener en cuenta los cuatro principios éticos de la restauración (reversibilidad, durabilidad, fidelidad y legibilidad) y aplicarlos en mayor o menor medida según el caso particular.
Cada pieza tiene unas necesidades diferentes dependiendo de la época y estilo. En las de más de 100 años, que ya se consideran antigüedad, nos guiamos por los materiales y técnicas del momento de su creación, al igual que las almoneda. Los materiales contemporáneos que se usan para la restauración están pensados para su mejor conservación y obviamente, dependiendo de las patologías , hacemos uso de ellos sobre todo en la consolidación de soporte y estratos, pasivado y protección en el tratamiento de metales y resinas inertes en algún arreglo de estructura.

6. ¿Cuál es el mayor reto técnico al que se ha enfrentado al tratar de recuperar una madera afectada por el tiempo o la humedad?
Pues, nos hemos enfrentado en varias ocasiones a patologías producidas por estos factores. Como puertas exteriores y mobiliario mal almacenado o depositado en el exterior o zonas muy húmedas. En estos momentos tenemos una cómoda escritorio de finales del XVIII o pp s. XX afectada por la Dana que nos está dando muchos quebraderos de cabeza a nivel estructural y de desprendimientos de chapa.

7. Si tuviera que elegir una herramienta de su taller que defina su relación con el oficio, ¿cuál sería y por qué?
Ufffff….hay muchas, ya que conviven la carpintería, las técnicas tradicionales y de restauración.
El hisopo, el bisturí y la espátula de dos puntas, básicos para la restauración en limpiezas y taponado de orificios de insectos xilófagos. Para arreglos de estructura, el formón y la sierra japonesa.
Comprender el valor de lo que heredamos es el primer paso para proteger nuestra identidad. La labor de Elena Romero nos recuerda que cada mueble es un archivo vivo de nuestra cultura. Si quieres descubrir los secretos que esconden los talleres de Russafa y ver de cerca estos procesos de recuperación, no te pierdas la ruta ‘Camins d’Art Russafí’.
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Fecha: Sábado 28 de febrero.
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Hora: 11:00h.
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Inscripciones: Camins d’Art Russafí


















