GANDIA | 7 de marzo de 2026 — El calendario marcaba hoy una de las fechas más esperadas por los falleros y vecinos de la Safor. A las 14:00 horas en punto, el olor a salitre del Grau de Gandia se ha mezclado con el aroma inconfundible de la pólvora quemada. El Paseo Rosa dels Vents se ha convertido en el epicentro de la fiesta con el disparo de la primera mascletá de las Fallas 2026, un acto que simboliza el despertar definitivo de la ciudad ante su semana grande.
Bajo un cielo despejado y con una temperatura que invitaba a la celebración al aire libre, miles de personas se han congregado en el distrito marítimo para presenciar un espectáculo que ha corrido a cargo de la prestigiosa Pirotecnia Borredà. La firma de Rafelcofer, veterana y conocedora del terreno, no ha defraudado a los asistentes, ofreciendo un disparo que ha ido de menos a más, culminando en un terremoto final que ha hecho vibrar los cimientos de los edificios colindantes y el pecho de los presentes.
Un inicio rítmico y contundente
El espectáculo ha comenzado con una serie de truenos aéreos de aviso, seguidos de una fase terrestre muy rítmica que ha jugado con los ecos del paseo. Los maestros pirotécnicos han diseñado una estructura clásica pero potente, dividida en cuatro retenciones que han ido ganando en intensidad y decibelios. El público, compuesto por las comisiones del Grau —Mare de Déu de la Blanqueta, Grau y Sant Nicolau— y numerosos visitantes llegados de toda la comarca, ha respondido con aplausos en cada cambio de ritmo.
El momento álgido ha llegado con el «terremoto final». Borredà ha desplegado una potencia de fuego considerable, inundando el Rosa dels Vents de un humo blanco y denso que ha dado paso a un bombardeo aéreo final de colores y truenos ensordecedores. Tras el silencio súbito que sigue al último estallido, el estallido de júbilo popular ha confirmado el éxito del disparo.
Representación institucional y ambiente festivo
El acto ha contado con la presencia de las Falleras Mayores de Gandia 2026, Manuela y Triana, quienes junto a sus Cortes de Honor y las autoridades municipales encabezadas por el alcalde, han presidido el evento desde el recinto de seguridad. Tras el disparo, las máximas representantes han bajado a la arena para felicitar al equipo de pirotécnicos, un gesto tradicional que marca la hermandad entre la fiesta y el oficio de la pólvora.
«Empezar en el Grau tiene un simbolismo especial. Es abrir la fiesta a nuestro mar y demostrar que las Fallas de Gandia son una celebración de toda la ciudad, desde el Centro Histórico hasta la playa», comentaba un representante de la Federación de Fallas al término del acto.
Un preludio de lo que está por venir
Esta primera mascletà es solo el aperitivo de un programa que este año promete ser histórico. Según el plan de seguridad y festejos, la actividad se trasladará a partir de la próxima semana a la ubicación habitual de la estación de RENFE (Avda. Marqués de Campo), donde se sucederán los disparos principales entre el 15 y el 19 de marzo.
Sin embargo, la jornada de hoy no termina con el humo de la pólvora. El bando de Fallas 2026 ha entrado en vigor plenamente, permitiendo los primeros «tardeos» musicales en los casales y las verbenas nocturnas que se prolongarán hasta altas horas de la madrugada. La hostelería del Grau ha colgado el cartel de completo, confirmando que el impacto económico de las Fallas empieza a notarse desde el primer fin de semana de marzo.
Gandia ya huele a fiesta. La combinación de tradición, sol y el estruendo de Borredà ha dejado claro que la ciudad está lista para vivir sus días más intensos del año.


















