VALENCIA – Las Fallas de 2026, las más esperadas de los últimos años por la previsión de afluencia récord, se enfrentan a un desafío logístico sin precedentes. El Sindicato Español de Maquinistas y Ayudantes Ferroviarios (SEMAF) ha ratificado la convocatoria de una serie de paros parciales en la red de Metrovalencia y el TRAM de Alicante que amenazan con colapsar la movilidad de la capital del Turia durante su semana grande.
La decisión, tomada tras meses de infructuosas negociaciones con la dirección de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV), pone en jaque el plan de movilidad del Ayuntamiento y la Generalitat, que confiaban en el metro como la columna vertebral para desplazar a los millones de visitantes previstos entre el 13 y el 19 de marzo.
Un calendario diseñado para el impacto máximo
La estrategia del sindicato no deja lugar a dudas: los paros han sido programados para coincidir con los momentos de mayor saturación de la red. Según el calendario oficial, las movilizaciones arrancarán el próximo viernes 13 de marzo, pero el verdadero núcleo del conflicto se vivirá durante los días grandes de la fiesta.
Entre el 14 y el 19 de marzo, los usuarios se encontrarán con interrupciones del servicio en tres franjas críticas:
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El mediodía (11:15 a 16:30): Coincidiendo con el desplazamiento masivo hacia la Plaza del Ayuntamiento para la Mascletà.
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La tarde-noche (20:00 a 23:59): Afectando a los traslados para la Ofrenda y los castillos de fuegos artificiales.
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La madrugada (00:00 a 02:30): Impactando directamente en el desalojo de las verbenas y la Nit del Foc.
Incluso tras la Cremà, el conflicto persistirá con paros previstos para los días 24 y 26 de marzo, centrados esta vez en las horas punta de entrada al trabajo.
Seguridad y dignidad laboral: El origen del conflicto
Desde SEMAF aseguran que esta no es una cuestión meramente económica, sino de seguridad operacional. Los maquinistas denuncian un deterioro progresivo en el mantenimiento de la infraestructura, citando deficiencias graves en la iluminación de los túneles y fallos recurrentes en los sistemas de señalización que «ponen al límite» la capacidad de reacción del personal.
«No podemos garantizar un servicio de calidad cuando las cabinas de conducción presentan deficiencias y la formación continua brilla por su ausencia», afirmaba un portavoz del sindicato esta mañana.
Además, el colectivo exige que se reconozca la responsabilidad civil y penal que asumen cada día al transportar a miles de personas, solicitando una revisión de las categorías profesionales y mejores condiciones de conciliación, un punto de fricción histórico en una empresa pública que acusa una falta de renovación de plantilla estructural.
La Generalitat busca el equilibrio en los servicios mínimos
Mientras la dirección de FGV califica la huelga de «desproporcionada» por celebrarse en las fechas de mayor necesidad ciudadana, la Conselleria de Movilidad trabaja a contrarreloj para decretar los servicios mínimos. Se espera que estos oscilen entre el 50% y el 70% durante los actos oficiales, aunque desde las asociaciones de consumidores ya advierten que estas cifras serán insuficientes para evitar el hacinamiento en los andenes y retrasos en cadena.
Para los valencianos y turistas, el consejo es claro: planificación extrema. Se recomienda el uso de rutas alternativas a pie o el uso de la bicicleta, ya que se prevé que el servicio de autobuses de la EMT también sufra una presión extraordinaria ante la caída de capacidad del suburbano.
A falta de una reunión de última hora que desbloquee la situación, Valencia se prepara para unas Fallas históricas, pero también para las más difíciles de transitar de la década.
















