La Generalitat celebra avances significativos en la conservación del crustáceo más antiguo del planeta, pese a las adversidades climáticas.
Un fósil viviente que resiste en tierras valencianas
El Triops cancriformis, conocido popularmente como “tortugueta” por su caparazón redondeado, es considerado el animal vivo más antiguo del planeta. Con una morfología prácticamente inalterada desde hace más de 200 millones de años, este crustáceo habita en charcas temporales mediterráneas y está catalogado como especie vulnerable debido al grave riesgo de desaparición en el litoral mediterráneo.
Durante el año 2024, la Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio ha verificado la producción de 38.208 huevos de Triops cancriformis en la Comunitat Valenciana, según el informe anual elaborado por el Servicio de Vida Silvestre y Red Natura 2000.
Conservación y cría en cautividad: un esfuerzo conjunto
Actualmente, se registran 20 poblaciones originales y cinco introducidas de Triops en la región, reflejando un esfuerzo continuo por mantener y expandir su presencia. Gran parte de los huevos producidos se incorporan al reservorio del Centro de Acuicultura y Estudios de Poblaciones (CAEP), que mantiene un banco con 111.636 huevos provenientes de doce poblaciones diferentes.
En cuanto a la reproducción en cautividad, se han criado ejemplares procedentes de cinco localidades valencianas, logrando eclosionar 1.065 larvas y obtener 338 adultos. De estos, 166 se destinan a cría y divulgación en acuarios, mientras que 172 permanecen en tanques exteriores.
Retos climáticos y adaptaciones
La campaña de 2024 ha estado marcada por condiciones climáticas extremadamente secas, afectando las eclosiones de huevos. A pesar de ello, se ha llevado a cabo una revisión exhaustiva de los enclaves y se ha confirmado la presencia y eclosión en ocho de las 11 localidades conocidas en la provincia de Castellón. En la provincia de Valencia, las lluvias torrenciales y las bajas temperaturas han dificultado la detección de ejemplares, limitando las eclosiones a dos de los ocho enclaves visitados.
Educación ambiental y sensibilización
Entre las acciones de conservación y sensibilización, destacan los esfuerzos en educación ambiental, incluyendo la promoción del conocimiento sobre las charcas temporales, el desarrollo de programas en colegios de Alcoy y Ontinyent, la creación de una charca artificial en la Finca El Port en colaboración con L’Arrel, y la cesión de ejemplares al Oceanogràfic para reproducción y divulgación.
Conclusión: un futuro prometedor para la tortugueta
La recuperación del Triops cancriformis en la Comunitat Valenciana es un ejemplo de cómo la colaboración entre instituciones, científicos y ciudadanos puede lograr avances significativos en la conservación de especies en peligro. A pesar de los desafíos climáticos, los esfuerzos continuos en cría, reintroducción y educación ambiental ofrecen un futuro esperanzador para este fósil viviente.