El inicio de marzo está poniendo a prueba la resiliencia del mundo fallero. La meteorología, caprichosa y persistente, ha obligado este mediodía a tomar una de las decisiones más amargas para cualquier aficionado: la suspensión de la mascletà de la Plaza del Ayuntamiento.
Este parón forzoso coincide, además, con la reciente reorganización de los actos institucionales fuera del epicentro municipal, como es el caso de las Fallas de las Fuerzas Armadas, que también han tenido que reajustar su cronograma en los últimos días.
La lluvia silencia a Pirotecnia Zaragozana
La que debía ser la quinta mascletà del ciclo fallero, a cargo de la prestigiosa Pirotecnia Zaragozana, no llegará a detonar. El Ayuntamiento de Valencia, la Junta Central Fallera y el propio equipo pirotécnico han acordado la cancelación debido a las lluvias registradas durante las primeras horas de la jornada.
El principal escollo no ha sido el disparo en sí, sino la imposibilidad de iniciar el montaje del material. Las labores de instalación en la «catedral de la pólvora» requieren de varias horas de trabajo minucioso y condiciones de seguridad extremadamente estrictas que el agua ha hecho inviables. Al no poder garantizar que el complejo entramado de carcasas y mechas estuviera listo con las debidas garantías, el consistorio ha optado por la prudencia, dejando el suelo de la plaza huérfano de estruendo por hoy.
Las Fuerzas Armadas, al 12 de marzo
Este contratiempo meteorológico se suma a los cambios ya anunciados en la agenda de otras instituciones de peso. Las Fallas de las Fuerzas Armadas, una de las citas más solemnes y tradicionales del calendario, también sufrieron un aplazamiento en días pasados.
Prevista originalmente para el primer jueves de marzo, la celebración en el Acuartelamiento de San Juan de la Ribera, ubicado en el Paseo de la Alameda, se ha trasladado finalmente al próximo jueves 12 de marzo.
Este evento, que simboliza la unión entre el estamento militar y la sociedad civil valenciana, espera celebrarse con cielos más despejados para que las Falleras Mayores de Valencia y sus Cortes de Honor puedan disfrutar de la tradicional recepción y la posterior mascletà en el patio de armas. El cambio de fecha sitúa este acto en una semana de máxima intensidad, sirviendo de antesala perfecta para los días grandes de la fiesta.
Incertidumbre y esperanza bajo el paraguas
Aunque la suspensión de hoy supone un jarro de agua fría para los miles de valencianos y turistas, la mirada está puesta ahora en las previsiones de los próximos días. La logística fallera es una maquinaria de precisión que, pese a obstáculos como la lluvia o los cambios de agenda institucional, siempre encuentra el modo de resurgir.
Valencia queda ahora mirando al cielo, pero las previsiones hablan de una lluvia constante también en la jornada de mañana viernes, así que deberemos estar pendientes del cielo.
El montaje de las iluminaciones también lleva retraso por las lluvias y vientos de semanas pasadas, pero las empresas trabajan contra reloj día y noche para que todo esté listo lo antes posible, especialmente en las calles que compiten por la iluminación, y en Ruzafa mañana se tiene previsto la inauguración de dos de esos alumbrados, la Falla Sueca Literato Azorín y la Falla Cuba- Dénia.
















