Desde la DANA de 2024 hasta la pandemia del COVID-19, la Unidad Militar de Emergencias se ha consolidado como uno de los pilares del auxilio ciudadano en situaciones críticas.
Valencia, 4 de octubre de 2025.
La Unidad Militar de Emergencias (UME) cumple este martes dos décadas desde su creación. Veinte años de servicio público que la han convertido en una de las instituciones más respetadas del país por su entrega en catástrofes naturales, incendios, pandemias y misiones internacionales.
Creada en 2005 por acuerdo del Consejo de Ministros, la UME nació con un objetivo claro: dar una respuesta rápida, eficaz y coordinada ante emergencias que superen las capacidades civiles. Solo un año después, el Real Decreto 416/2006 consolidó su despliegue en todo el territorio nacional, marcando un antes y un después en la gestión de desastres en España.
De los incendios a la pandemia
Durante estas dos décadas, la UME ha participado en centenares de operaciones de auxilio, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Entre ellas destacan su labor durante la pandemia del COVID-19, con la llamada Operación Balmis, cuando sus efectivos se encargaron de desinfectar aeropuertos, estaciones y hospitales, además de coordinar la logística en depósitos intermedios de fallecidos.
Otro de sus grandes despliegues fue durante la DANA de 2024, que devastó amplias zonas de la Comunitat Valenciana. Más de 2.200 militares y 600 medios se desplazaron a los municipios afectados, coordinando además a 8.500 efectivos del conjunto de las Fuerzas Armadas.
En este 2025, la unidad ha vuelto a estar en primera línea en los incendios forestales del verano, que arrasaron cerca de 400.000 hectáreas en distintas provincias españolas.
El reconocimiento del Estado
Durante el acto de conmemoración celebrado en la Base Aérea de Torrejón, la ministra de Defensa, Margarita Robles, destacó la “entrega y humanidad” de la UME.
“Son un orgullo para España. En un mundo lleno de ruido y conflictos, representan la generosidad y el compromiso con los demás”, afirmó.
Robles recordó momentos especialmente duros, como las labores durante la pandemia o la borrasca Filomena, y se mostró emocionada al imponer las primeras condecoraciones a los militares.
Por su parte, el teniente general Francisco Javier Marcos Izquierdo, jefe de la UME, subrayó que la unidad “encarna el juramento de servir a España incluso frente a enemigos distintos al combate: las catástrofes, la destrucción y la desesperanza”.
Una estructura clave en la seguridad nacional
La trayectoria de la UME se ha ido reforzando con sucesivos marcos legales. En 2011, el Real Decreto 1097/2011 definió su protocolo de intervención y estableció su capacidad para actuar en casos de desastres naturales, emergencias químicas, nucleares, biológicas o radiológicas, además de atentados terroristas.
Posteriormente, la Ley 17/2015 la reconoció como servicio público esencial, dependiente directamente del Ministerio de Defensa en emergencias de interés nacional. Finalmente, el Real Decreto 521/2020 consolidó su estructura actual, garantizando su rápida activación y su despliegue operativo en todo el país.
20 años de vocación y sacrificio
Veinte años después, la UME se ha convertido en símbolo de profesionalidad, disciplina y humanidad. Sus efectivos no solo combaten el fuego o el agua, sino también el miedo y la incertidumbre que dejan las grandes crisis.
“Cuando todo se derrumba, la UME siempre llega”, resumía una vecina de Aldaia durante la DANA de 2024. Una frase que, dos décadas después, sigue definiendo el espíritu de esta unidad ejemplar.















