El estudio de calidad de las aguas revela que el lago ha recuperado su estado previo al episodio de 2024. Los niveles de nitrógeno y fósforo se estabilizan tras los vertidos puntuales por el colapso de depuradoras durante la emergencia.
Redacción | Martes, 10 de marzo de 2026
Un año después de iniciar el seguimiento intensivo, la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) ha finalizado los trabajos de campo para evaluar el impacto de la DANA de octubre de 2024 en nuestras aguas. Los resultados preliminares son tranquilizadores: a pesar de la magnitud del desastre, la naturaleza ha demostrado una asombrosa capacidad de recuperación y no se han detectado concentraciones alarmantes en los más de 250 parámetros analizados.
Los muestreos, que comenzaron en febrero de 2025, se han realizado en 16 acequias, cuatro puntos del lago, cauces fluviales como el barranco del Poyo y el río Magro, además de 13 puntos de control de aguas subterráneas.
Recuperación progresiva del lago
Según ha explicado la jefa de Calidad de las Aguas de la CHJ, Concha Durán, la situación actual de las masas de agua superficial es «estable» y muy similar a la que existía antes de la tragedia.
- Impactos iniciales: Durante los primeros días tras la inundación, sí hubo alteraciones graves por el arrastre de sólidos y vertidos de nitrógeno y fósforo, debido a que varias depuradoras dejaron de funcionar temporalmente.
- Resiliencia: «El lago ha vuelto a recuperar el estado previo a la DANA, que ya era muy vulnerable de por sí», añade Durán, subrayando que l’Albufera ha estabilizado sus niveles progresivamente.
Aguas subterráneas y sedimentos
En cuanto a los acuíferos, los datos apuntan a que apenas se han producido afecciones. No obstante, la Confederación advierte de que el seguimiento en las aguas subterráneas debe prolongarse, ya que su evolución es mucho más lenta que en la superficie.
Por otro lado, el análisis de los sedimentos acumulados en las desembocaduras y el lecho del lago todavía está en fase de evaluación, aunque los primeros indicios no muestran una contaminación química extraordinaria derivada de los arrastres industriales o urbanos.
Próximos pasos: Seguimiento biológico
Aunque la fase de campo del estudio específico ha terminado, la CHJ mantendrá la vigilancia ordinaria durante todo 2026. Se prestará especial atención a los indicadores biológicos, como el fitoplancton y la clorofila, que son los que realmente «cuentan la historia» de la salud del ecosistema a largo plazo.
Esta noticia supone un alivio para los pescadores, agricultores y colectivos ecologistas de la zona, confirmando que, a pesar de la herida sufrida, el corazón húmedo de Valencia sigue latiendo.
















