La Consellería de Sanidad perpetúa el modelo «antiestatutario» del anterior Gobierno del Botànic que tanto criticó. Los sindicatos denuncian que la falta de facultativos en las unidades de Soporte Vital Avanzado se ha cronificado, poniendo en riesgo a una población que se triplica en Semana Santa
La estampa de las playas alicantinas este Viernes Santo es de lleno absoluto, con una ocupación hotelera que roza el 92% y miles de desplazados en segundas residencias. Sin embargo, tras la fachada del éxito turístico, el sistema de emergencias de la Generalitat Valenciana vuelve a mostrar sus costuras más peligrosas. La unidad del SAMU ubicada en la avenida Locutor Vicente Hipólito, responsable de cubrir la Playa de San Juan y el municipio de Sant Joan d’Alacant, presta servicio hoy sin médico a bordo, según han confirmado fuentes sanitarias a este diario.
Esta situación no es un incidente aislado, sino el síntoma de una enfermedad política: la Consellería de Sanidad actual sigue aplicando las directrices que el anterior Gobierno del Botànic instauró y que el actual Ejecutivo, cuando estaba en la oposición, calificó de «negligentes» y «peligrosas».
El modelo «SVA sin médico»: una herencia aceptada
Lo que durante la pasada legislatura era motivo de agrios debates parlamentarios y promesas de «blindar la sanidad», se ha convertido hoy en la norma. El despliegue de unidades SAMU compuestas únicamente por un enfermero y dos técnicos (en lugar de incluir al facultativo preceptivo) es una práctica que los sindicatos tildan de antiestatutaria. Según la normativa que rige el transporte sanitario de Soporte Vital Avanzado (SVA), la presencia del médico es indispensable para realizar determinadas técnicas de soporte vital, prescripción de fármacos críticos y estabilización de pacientes en situación de parada cardiorrespiratoria.
Pese a ello, la actual administración no ha revertido la hoja de ruta heredada. Las fuentes consultadas alertan de una «desorganización total de las bases y un caos con el personal» que se arrastra desde hace tres años sin visos de solución. Al no dotar a las plazas de las condiciones de estabilidad necesarias, el servicio se queda «en cuadros» precisamente cuando más se necesita.
El peligro de la demora: una reacción en cadena
La ausencia de médico en el SAMU de Playa de San Juan obliga a activar un protocolo de contingencia que, en la práctica, es una «lotería» para el paciente. Si surge una emergencia vital en la zona, el Centro de Información y Coordinación de Urgencias (CICU) se ve obligado a movilizar unidades de Alicante capital o San Vicente del Raspeig.
«Esto implica una demora de entre 10 y 15 minutos que puede ser la diferencia entre la vida y la muerte», explican fuentes del sector. «Además, al desplazar una unidad de otra zona para cubrir el hueco de San Juan, dejas desasistido otro núcleo poblacional, creando un efecto dominó que desprotege a toda la comarca».
Un historial de tragedias por falta de recursos
La sombra de incidentes recientes planea sobre esta falta de efectivos. El año pasado, la provincia de Alicante se vio sacudida por el fallecimiento de una joven de 24 años en Rincón de Bonanza (Orihuela); la ambulancia tardó 40 minutos en llegar, un tiempo inaceptable para una emergencia domiciliaria. Más recientemente, un vecino de Llíber falleció tras una parada cardiorrespiratoria en un contexto de deficiencias técnicas y falta de geolocalización en las unidades.
En 2025, los datos ya eran alarmantes: el 40% de las unidades SAMU de la provincia operaron en algún momento sin médico. Lejos de reducirse, esta cifra parece haberse consolidado bajo una gestión que, en la práctica, ha validado el modelo de «enfermería de emergencias» para suplir la carencia de facultativos, algo que los colegios profesionales han denunciado reiteradamente por no ajustarse a la legalidad vigente de las unidades SVA.
Silencio administrativo ante el riesgo turístico
Mientras la Asociación Provincial de Hoteles (APHA) celebra los datos de ocupación, los profesionales sanitarios lamentan que el refuerzo de la plantilla médica no haya llegado al Servicio de Emergencias. Sanidad ha anunciado refuerzos en centros de salud de costa, pero el «eslabón más crítico» —la atención a pie de calle en el minuto cero— sigue siendo el gran olvidado.
La paradoja es política y asistencial: el Ejecutivo actual mantiene activo el mismo mecanismo de «parches» que denunció con vehemencia, dejando a la Playa de San Juan, uno de los puntos neurálgicos del turismo nacional este Viernes Santo, bajo la protección de un SAMU a medias. La pregunta que se hacen hoy los trabajadores del sector es cuánto tiempo más podrá sostenerse este modelo antes de que la próxima tragedia vuelva a poner en evidencia que, en emergencias, el ahorro en personal se paga con vidas.
















