VALENCIA | El inicio de la campaña de la Renta 2025 (ejercicio fiscal a presentar en este abril de 2026) se ha convertido en un laberinto de frustración para los contribuyentes de la Comunitat Valenciana. Lo que debían ser las «deducciones estrella» en salud y deporte se han transformado en un muro burocrático: miles de ciudadanos se encuentran atrapados en un cruce de reproches entre la Generalitat y la Agencia Tributaria (AEAT), sin poder validar sus borradores si no quieren perder cientos de euros en beneficios fiscales.
Un sistema que no reconoce la ley
El problema, que persiste desde el arranque de la campaña el pasado miércoles 8 de abril, radica en que el programa estatal Renta Web no ha incorporado todavía las casillas correspondientes a las nuevas deducciones autonómicas valencianas. Aunque el Consell de Juanfran Pérez Llorca aprobó la ampliación de los límites de renta (hasta 60.000 € en individuales y 78.000 € en conjuntas) para desgravar gastos de dentista, gafas o gimnasio, el sistema informático de Hacienda sigue operando con los parámetros antiguos o, en muchos casos, bloquea directamente la validación de estos conceptos.
El «impuesto» de la espera
Los contribuyentes valencianos se sienten «rehenes» de una falta de coordinación técnica.
La recomendación de los gestores es unánime: no presentar la declaración.
Esto deja a quienes tienen derecho a devolución en una situación de indefensión, obligados a retrasar el cobro de su dinero para no renunciar a unos ahorros que, de media, pueden superar los 300 euros por unidad familiar.
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Salud olvidada: Gastos en psicólogos, salud bucodental y óptica (gafas y lentillas) no aparecen en el radar de la plataforma estatal.
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Deporte en el limbo: Las cuotas de gimnasios y actividades saludables, una de las promesas fiscales más aireadas, son hoy por hoy imposibles de tramitar.
Cruce de acusaciones
Desde la Conselleria de Hacienda se apunta directamente a Madrid, asegurando que se ha enviado toda la documentación necesaria «con tiempo de sobra» y que el retraso es una responsabilidad exclusiva de la AEAT. Por su parte, fuentes de la Agencia Tributaria alegan que la complejidad de los cambios normativos de última hora en varias comunidades (afectando también a Castilla-La Mancha) ha dificultado la actualización de los algoritmos de validación.
Mientras la «maquinaria» se ajusta, el ciudadano de a pie es quien paga el pato. Con la inflación todavía apretando los bolsillos, el retraso en estas devoluciones por un «fallo en el sistema» es visto por muchos como un desprecio a la autonomía fiscal valenciana.
LA CLAVE: Si usted es valenciano y pensaba desgravarse el gimnasio o el dentista, espere. Hacienda espera solventar la incidencia «en los próximos días», pero hasta entonces, el borrador es una trampa que le costará dinero.















