VALÉNCIA – El Salón del Cómic de Valencia 2026 ha cerrado sus puertas en Feria Valencia con cifras de asistencia históricas, consolidándose como el epicentro de la cultura pop nacional. Sin embargo, el éxito de público se ha visto entrelazado con una notable controversia en su exposición principal: la omisión del nombre de Carles Recio en la ficha técnica de su creación más icónica, Fallerela.
En la entrada principal del certamen, una ambiciosa muestra recorre la historia del tebeo valenciano desde los años treinta hasta la actualidad. Entre las piezas destacadas figura el primer número de Fallerela, una obra que marcó un hito en la identidad local hace ya 25 años. Pese a que el nombre de Recio es perfectamente legible en la portada expuesta, la cartelería oficial del Salón silencia su autoría, un detalle que no ha pasado desapercibido para estudiosos y aficionados.
El personaje frente al autor
Consultado sobre esta marginación, el propio Carles Recio ha restado importancia al incidente con una actitud conciliadora. El guionista ha manifestado que no le afecta esta circunstancia, subrayando que lo verdaderamente relevante es la permanencia de la obra en la memoria colectiva.
«Lo importante es que se acuerden de Fallerela; es una creación que sigue viva en el imaginario», afirmó Recio, recordando que el proyecto nació con el apoyo de grandes pintores y dibujantes, aunque los guiones siempre fueron de su cosecha.
Un icono que trasciende el papel
La vigencia de Fallerela es incontestable. Mientras el Salón del Cómic omite a su creador, la Exposición del Ninot de este año exhibe figuras basadas en el personaje, demostrando que su iconografía está plenamente integrada en la fiesta de las Fallas tras un cuarto de siglo.
Esta paradoja pone de relieve un fenómeno curioso: el personaje ha logrado independizarse de su autor, sobreviviendo incluso a los vacíos informativos en los foros que, irónicamente, deberían velar por el rigor histórico y el reconocimiento autoral.
















