VALENCIA – 21 DIC 2025
Bajo el grito unánime de «Valencia no está en venta», la ciudad vivió este sábado una de las movilizaciones más significativas del año en materia social. La marcha, convocada por la plataforma «Juntes per l’Habitatge» y apoyada por decenas de colectivos vecinales y sindicales, congregó a una multitud que colapsó las principales arterias del centro, desde la Plaza de San Agustín hasta las Torres de Serranos.
Un ultimátum antes del 31 de diciembre
El motivo de la urgencia no es casual. Los manifestantes pusieron el foco en el próximo 31 de diciembre, fecha en la que expira el llamado «Escudo Social» aprobado por el Gobierno central. Según el manifiesto leído al final de la jornada, la caída de estas medidas de protección dejaría a cerca de 60.000 familias en España en una situación de «vulnerabilidad extrema» y riesgo inminente de desahucio a partir del 1 de enero.
«No es una petición, es una necesidad de supervivencia», señalaba una de las portavoces de la organización.
«Si no se prorroga la suspensión de desahucios, 2026 empezará con una tragedia habitacional en nuestros barrios».
Guerra contra la turistificación
Más allá del corto plazo, la protesta denunció el modelo de ciudad actual. Los carteles y cánticos cargaron contra la proliferación de apartamentos turísticos y la «pasividad» de las instituciones locales y autonómicas ante la escalada de los precios. Entre las demandas clave, los colectivos exigieron:
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La declaración de Valencia como zona tensionada para limitar los alquileres.
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Un plan de choque para frenar la gentrificación que expulsa a los residentes de barrios como Ruzafa o El Cabanyal.
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La movilización de vivienda vacía en manos de grandes tenedores.
Guerra de cifras
Como es habitual en estas convocatorias, el baile de números marcó el post-manifestación. Los organizadores han calificado la asistencia de «éxito masivo», estimando que la afluencia superó las expectativas y llenó el recorrido previsto, equiparándola a la histórica marcha de octubre. Por su parte, fuentes de la Delegación del Gobierno sitúan la cifra en varios miles de asistentes, aunque reconocen el carácter multitudinario y la ausencia de incidentes graves.
Como siempre el rancio catalanismo se apodera de los movimientos sociales
Como este tipo de manifestaciones, que aunque algunos califican de izquierdas al final nos afectan a todos los ciudadanos, sean de derechas, centro o izquierda política, pero son aporvechadas simepre por los mismos que con total impunidad acaban ganando protagonismo con sus estelaas y proclamas independentistas, logrando que muchos ciudadanos no se sumen a la reivindicación que ellos mismos apoyarían si no se permitiese la presencia de entidades pancatalanistas e independentistas. Como siempre, la reivindicación fue aplastada por el protagonismo de la izquierda radical independentista con sus esteladas de su entelequia de sus países soñados que nada tienen que ver con estas justas reivindicaciones, una vez más ganó protagonismo la radicalidad catalanista independentista… y gritando eso de «països catalans»…
La jornada concluyó con la advertencia de que, si no hay movimientos políticos antes de fin de año, enero comenzará con una intensificación de las acciones de resistencia civil en los barrios.
Delegación del Gobierno marca las últimas protestas
Esta vez sí Delegación del Gobierno permitió marchar a la manifestación ( con cifras similares a la de los médicos de la semana anterior) por la calle Colón en contra dirección, un recorrido que no permitió a los médicos una semana antes y que no deja claro el criterio a seguir para los recorridos de las manifestaciones, dando pie a la subjetividad absoluta y el criterio de afinidad.
Pilar Bernabé deberá aclarar esta supuesta subjetividad y falta total de criterio objetivo que ha sido la protagonista clara de las últimas protestas, dando a entender que si los manifestantes van contra el Gobiernod e España tendrán todos los problemas del mundo, ¿ataque a la libertad de expresión de Pilar bernabé? Juzguen ustedes…

















