La historia de Mas Masiá no es solo la crónica de una empresa familiar. Es, en realidad, un recorrido por la evolución del comercio valenciano desde el siglo XIX hasta nuestros días. Un apellido ligado a la innovación, al trabajo constante y a la capacidad de adaptarse a cada época.
Este es el relato de una saga que comenzó vendiendo esteras y terminó revolucionando el uso del plástico en los hogares valencianos.
Los orígenes: Casa Masiá en el siglo XIX
La raíz de la familia se remonta a 1854, cuando los bisabuelos abrieron Casa Masiá en la calle Calatrava, en pleno centro de Valencia. Allí vendían esteras, alfombras y productos de mimbre, en una ciudad que giraba en torno al comercio de proximidad y al entorno del Mercado Central y la Catedral.
Décadas más tarde, la actividad también se desarrolló en la plaza del Collado, consolidando una tradición comercial que se transmitiría de generación en generación.
Tras la guerra, el abuelo se dedicó a ser viajante de calzado. En aquella época, el viajante representaba el prestigio y la solvencia de la empresa: negociador, embajador comercial y hombre de confianza. Su imagen, su palabra y su formalidad eran el futuro del negocio.
El joven Salvador y el descubrimiento del plexiglás





Con apenas 16 años, Salvador Mas Masiá realizó un viaje a Francia. Allí descubrió un material que cambiaría el rumbo de la familia: el plexiglás. Transparente, impermeable y flexible, lo vio cubriendo surtidores de gasolina.
A espaldas de su padre, negoció la compra de un camión completo de ese material para explotarlo en Valencia. Una decisión arriesgada que provocó una reprimenda histórica… pero también el inicio de una revolución comercial.
En el local de la calle Músico Peydró comenzó a experimentar: cinturones transparentes, corbatas, bolsos… Tras muchas pruebas y noches sin dormir, los cinturones se agotaron el primer día. Luego llegaron las corbatas. Y después algo todavía más grande.

El “Persiplou”: el impermeable que lo cambió todo
El gran éxito fue el Persiplou, un juego de palabras en valenciano que significa “por si llueve”. Se trataba del primer impermeable transparente comercializado masivamente en Valencia.
Ligero, práctico, plegable y resistente. El impacto fue inmediato.

La estrategia de marketing fue brillante: un día lluvioso, empleados equipados con el Persiplou acudieron al fútbol. Mientras el resto del estadio sufría bajo la lluvia, ellos permanecían secos. El efecto visual generó una auténtica avalancha de clientes al día siguiente.
El plástico comenzó a inundar Valencia: cortinas de baño, delantales, manguitos, fundas, menaje del hogar. Mas Masiá fue pionera en introducir hule, flores artificiales y artículos domésticos que transformaron la vida cotidiana.
1957: el edificio emblemático de Plaza de la Merced
El 10 de marzo de 1957 se inauguró el edificio de la Plaza de la Merced, el auténtico buque insignia de la firma. Cuatro plantas abiertas al público, oficinas y almacenes en un inmueble que se convertiría en referencia del comercio valenciano durante más de seis décadas.
Desde allí se vendieron millones de productos: palanganas, cubos, cuberterías, bidets adaptables, juguetes y artículos domésticos que entraron en miles de hogares valencianos.
Durante 66 años, la tienda matriz fue símbolo de modernidad y cercanía.
El cierre de la sede histórica y una nueva etapa

En 2023 se anunció el cierre de la tienda original de Plaza de la Merced. Las razones fueron múltiples: cambio en los hábitos de consumo, jubilaciones y evolución del modelo comercial.
Pero el apellido no desaparece. Mas Masiá continúa en otros puntos de la ciudad, gestionados por distintos miembros de la familia.
Las tiendas actuales de Mas Masiá en Valencia

Actualmente, la marca sigue viva en distintos barrios de Valencia:
Mas Masiá – Maximiliano Thous
C/ de Maximilià Thous, 10
Especializada en artículos para el hogar.
Mas Masiá – Erudit Orellana
Carrer de l’Erudit Orellana, 4
Tienda centrada en cocina y menaje.
Mas Masiá – Escultor Josep Capuz
C/ de l’Escultor Josep Capuz, 19
Artículos domésticos y soluciones prácticas para el hogar.
Una saga comercial valenciana
Mas Masiá es historia viva del comercio local. Desde esteras y mimbre en el siglo XIX hasta el boom del plástico en los años 50. Desde la Plaza de la Merced hasta Zaidía y Monteolivete.
Una familia que entendió antes que nadie que innovar no era una opción, sino una necesidad.
Y aunque cambien los escaparates, los rótulos siguen recordando que en Valencia hubo un tiempo en que el plástico transparente revolucionó la ciudad… y todo empezó con un joven de 16 años que decidió traer un camión de plexiglás sin permiso de su padre.
















