Los psicólogos advierten que los avisos de tormenta despiertan la ansiedad de los vecinos de la zona cero, aunque subrayan que ese miedo también puede ayudarles a protegerse.
Cada vez que se anuncian lluvias o tormentas en las zonas afectadas por la DANA de 2024, las alarmas se disparan entre los vecinos. El simple sonido del ES-Alert o la previsión de fuertes precipitaciones bastan para que muchos revivan el miedo y la angustia de aquella tragedia que arrasó viviendas, calles y vidas el 29 de octubre del año pasado.
Los psicólogos explican que estos estímulos actúan como recordatorios del trauma y ponen a prueba la salud mental de quienes vivieron la catástrofe.
“Es completamente normal —asegura la psicóloga Laura Prieto—. Han pasado por una tragedia, y ciertos sonidos o imágenes les resultan familiares, lo que hace que revivan el miedo. Pero debemos entender que forma parte del proceso de recuperación y validarlo. Esa ansiedad, en cierto modo, también les protege y les ayuda a reaccionar con rapidez.”
El miedo como mecanismo de defensa
Aunque las reacciones emocionales pueden ser intensas, los expertos coinciden en que existe un lado positivo: ahora las personas afectadas saben cómo actuar.
En el último episodio de lluvias, muchos vecinos decidieron no acudir al trabajo de forma presencial, aparcar sus coches en zonas elevadas o tener preparado un kit de emergencia en casa, medidas que aumentan la sensación de control y seguridad.
“También es importante buscar apoyo en familiares y contar con un plan de acción claro: saber qué hacer y adónde ir si la situación se complica”, aconseja Prieto.
Cómo mantener la calma ante los avisos
La especialista recomienda técnicas sencillas para reducir la ansiedad:
- Respiraciones profundas para recuperar la calma.
- Concentrarse en el entorno físico, en los sonidos y sensaciones, para evitar pensamientos repetitivos.
- Evitar la sobreexposición a las noticias o redes sociales durante las alertas, que pueden aumentar el nerviosismo.
“Lo fundamental —añade Prieto— es reconocer el miedo sin dejar que nos paralice. Es un mecanismo de defensa natural, pero ahora tenemos más herramientas para enfrentarlo.”
En los municipios de la zona cero, donde la huella del agua sigue siendo visible en fachadas y recuerdos, los avisos por lluvia ya no son solo un parte meteorológico: son un recordatorio de lo vivido y, al mismo tiempo, una oportunidad para demostrar la fortaleza de quienes sobrevivieron.















