VALENCIA. – El escenario político valenciano ha vivido este sábado un terremoto de magnitudes inesperadas. Mónica Oltra, la que fuera el rostro más visible del cambio político en la Comunidad Valenciana en 2015, ha anunciado su regreso a la primera línea de fuego. Lo ha hecho en el marco del congreso de su partido, Iniciativa del Poble Valencià, confirmando que será la candidata a la alcaldía de Valencia en las próximas elecciones municipales. Con la frase «es momento de romper con la oscuridad, acepto el reto«, Oltra pone fin a un retiro que ella misma ha definido como un «refugio» necesario.
Un regreso marcado por el calendario judicial
Pese al entusiasmo mostrado por la militancia, que la recibió con una ovación cerrada y gritos de «alcaldessa», el retorno de Oltra no está exento de nubarrones. La noticia se produce apenas tres semanas después de que un juzgado de Valencia acordara abrir juicio oral contra ella por el presunto encubrimiento de los abusos sexuales cometidos por su exmarido a una menor tutelada.
Este es el punto más crítico de su candidatura: Oltra sigue pendiente de sentarse en el banquillo de los acusados. Durante su intervención, la exlíder de Compromís no eludió la cuestión. Con un tono que oscilaba entre la vulnerabilidad y la combatividad, criticó duramente el proceso que afronta. «Dos jueces han dicho que no hay indicios», recordó, haciendo alusión al sobreseimiento provisional que dictó en su día el juez instructor antes de que la Audiencia Provincial obligara a reabrir la causa. Para Oltra, el hecho de que «la jerarquía judicial» haya decidido finalmente procesarla responde a una voluntad que va más allá de lo jurídico.
La candidata confesó habitar en una dualidad emocional constante: la esperanza de que en un Estado de derecho «no se condena a gente inocente» y el miedo real ante lo que considera «debilidades del sistema democrático».
El discurso: Amor frente al «tecnofeudalismo»
El regreso de Oltra no solo ha servido para clarificar su futuro personal, sino para fijar el marco ideológico con el que pretende recuperar el Ayuntamiento de Valencia. Tras cuatro años de silencio —su última gran intervención política databa de mayo de 2024 antes de su retiro total—, Oltra dibujó un panorama sombrío sobre el auge de la extrema derecha.
«Cada día que el miedo nos ata las manos es un triunfo para el fascismo», advirtió. En un discurso cargado de carga ética, defendió que la política actual se ha visto infectada por el odio como forma de relación. Su receta para combatir esta deriva fue directa: «El odio no se expulsa con odio, sino con amor». Según la exvicepresidenta, caer en las mismas formas que sus adversarios supondría darles la victoria antes de empezar.
Además de la política local, Oltra elevó el foco hacia el contexto global, citando la deshumanización que se vive en conflictos como el de Gaza y criticando las estructuras económicas actuales, a las que denominó «tecnofeudalismo». Su propuesta pasa por una izquierda valiente que luche contra la desigualdad y las nuevas formas de servidumbre digital.
Un escenario electoral incierto
El anuncio de Oltra cambia por completo las previsiones electorales en la ciudad de Valencia. Su figura, capaz de aglutinar el voto más movilizado de la izquierda pero también de generar un fuerte rechazo en otros sectores, obliga al resto de formaciones a reajustar sus estrategias.
El principal interrogante es cómo afectará el calendario del juicio a la campaña electoral. La posibilidad de que Oltra tenga que comparecer ante el tribunal en plena contienda política es un riesgo que su partido parece estar dispuesto a asumir. Para sus seguidores, se trata de un acto de resistencia frente al lawfare; para sus detractores, un desafío a la ética pública.
Mónica Oltra cerró su intervención agradeciendo a quienes la han «sostenido» durante estos años de ostracismo. «Vengo de un silencio muy largo», reconoció con la voz entrecortada, pero aseguró que está lista para «un nuevo camino». Valencia, de momento, ya tiene a su candidata más mediática y controvertida de vuelta en la arena.
¿Y qué pasará en Compromís Valencia?
Papi Robles, consciente de su debilidad política y que tiene un grupo que no controla, ha dado un paso al lado y parece ha aceptado que Oltra sea la candidata a las próximas elecciones y se suma a su equipo, lo que puede hacer que el PSPV redoble su estrategia y busque distinguirse de Oltra.
De momento conocemos que el PP volverá a presentar a una María José Catalá con muchas dudas entre sus votantes, por parte del PSPV, volverá a la que fue su casa como concejal, la actual Delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, Compromís presentará a Oltra, lo que eleva el nivel y no se conoce el candidato/a de Vox, aunque presumiblemente será Vicente Barrera, fuentes del partido indican que podría concurrir en caso de adelanto de las nacionales al Congreso de los Diputados, con lo que aún no han decidido el candidato.
















