Por: Redacción Actualidad Sevilla, 11 de febrero de 2026
La sociedad civil española vuelve a tomar el pulso de las calles. Bajo el lema de una movilización «permanente e histórica», más de 30 asociaciones de todo el territorio nacional han convocado a la ciudadanía de Sevilla a una manifestación-concentración el próximo sábado 21 de febrero a las 12:30 horas. El punto de encuentro será la emblemática Plaza de San Francisco, frente a la sede del Banco de España, en lo que se prevé como una de las mayores demostraciones de fuerza ciudadana en lo que va de año.
Esta convocatoria sucede a la reciente movilización del 30 de enero en Cádiz, marcando una hoja de ruta de protestas que los organizadores aseguran que «no se detendrá» hasta lograr un cambio en el rumbo político del país.
Un clamor que trasciende ideologías
Los organizadores enfatizan que el acto está diseñado para situarse por encima de siglas partidistas e ideologías tradicionales. El objetivo central es realizar un llamamiento unánime en defensa del Estado de Derecho, la independencia de las instituciones y la dignidad democrática.
Según el comunicado oficial de la plataforma convocante, la movilización responde a lo que califican como una «deriva inasumible del Gobierno». Entre los puntos críticos que motivan la protesta, destacan la falta de presupuestos viables, los pactos políticos con sectores minoritarios y lo que definen como una «corrupción sistémica» que afecta directamente a la credibilidad del Ejecutivo.
Los ejes de la protesta: Justicia, Constitución y Geopolítica
El manifiesto de la convocatoria desgrana varios puntos que han generado una profunda preocupación en amplios sectores de la sociedad civil:
-
Independencia Judicial: Los convocantes denuncian un ataque frontal a la separación de poderes, señalando presiones sobre el Tribunal de Justicia de la Unión Europea y una vulneración del principio europeo del rule of law (Estado de Derecho).
-
Unidad y Concordia: Se critica duramente la gestión de la ley de amnistía y el supuesto abandono de las víctimas del terrorismo en favor de intereses parlamentarios.
-
Política Exterior: La protesta también pone el foco en la política internacional, señalando una presunta complicidad del Gobierno con regímenes autoritarios en Hispanoamérica, específicamente el de Venezuela, mencionado por informes de Naciones Unidas.
«Nunca antes se ha visto en Europa una movilización cívica de esta constancia. Estaremos en la calle de forma permanente hasta que se devuelva la voz al pueblo español mediante elecciones libres y seguras», declaran desde la organización.
El cierre: La «Declaración de Sevilla»
El acto culminará con un momento de alta carga simbólica: la lectura de la «Declaración de Sevilla». Este documento, suscrito por ciudadanos de toda España, pretende ser un compromiso firme con la libertad, la justicia y el orden constitucional.
La organización ha hecho un llamamiento a difundir la convocatoria de forma masiva para evitar lo que denominan «intentos de censura» y garantizar que el mensaje de la sociedad civil llegue a todos los rincones del país. Con el precedente de Cádiz y la vista puesta en Sevilla, el 21 de febrero se perfila como una fecha clave para el futuro del activismo civil en España.
















