Navidad amarga en la Universidad Popular de Valencia
Lo que debería ser un periodo de tregua y celebración se ha transformado en una pesadilla burocrática y financiera para los trabajadores y las trabajadoras de la Universidad Popular (UP) de Valencia. A fecha de 29 de diciembre de 2025, el colectivo de formadores y personal de los centros se encuentra en una situación de «abandono total» por parte del Ayuntamiento, tras no haber percibido ni el salario ordinario del mes ni la paga extraordinaria de Navidad.

Esta crisis no es un hecho aislado, sino la punta del iceberg de un malestar que se ha venido gestando durante más de dos años y que hoy amenaza con fracturar la paz social de una de las instituciones más queridas y vertebradoras de la ciudad.
El laberinto administrativo de los «atrasos»
El conflicto tiene sus raíces en el proceso de consolidación de plazas que tuvo lugar hace aproximadamente dos años. Desde entonces, los trabajadores denuncian que no se han abonado los atrasos correspondientes, una deuda que se arrastra desde 2024 y que persiste en el cierre de 2025.
Según un comunicado interno emitido conjuntamente por los sindicatos UGT y CCOO este mismo mediodía, la concejalía responsable había asegurado hace apenas dos semanas que el pago de estos atrasos estaba «en marcha». Sin embargo, la realidad administrativa ha sido muy distinta. El documento sindical revela que el expediente se ha visto atrapado en un complejo «ir y venir» de firmas necesarias que incluyen a Intervención, Tesorería, Dirección y la propia Concejalía.
El golpe de gracia a la confianza de los trabajadores llegó este mediodía cuando, a pesar de estar supuestamente «todo firmado y lanzado al pago», un «ínfimo descuadre» en los cálculos obligó a revisar nuevamente los expedientes, retrasando una vez más el ingreso en las cuentas bancarias de los empleados.
El factor humano: Familias en vilo
Más allá de los términos técnicos y las excusas institucionales, el impacto humano es devastador. Fuentes internas del colectivo de formadores relatan situaciones dramáticas que reflejan la precariedad a la que se han visto abocados. «Hay compañeros con padres enfermos a su cargo y gente con niños pequeños que no han podido ni comprar los regalos de Navidad», explican los formadores.
El contraste salarial también es un punto de fricción. Existe una profunda indignación por la brecha existente entre los formadores, que son quienes «levantan la ciudad» y trabajan a pie de calle, y los cuadros técnicos y directivos, cuyos salarios se estima que triplican o cuadriplican a los de los docentes.
«Es vergonzoso que a día 29 de diciembre no hayamos cobrado nada. Ni el sueldo, ni la extra. Mientras tanto, nos mandan circulares excusándose por problemas de gestión que nosotros no deberíamos pagar», lamentan los formadores afectados.
Una institución sin convenio colectivo del Ayuntamiento y bajo mínimos
La crisis actual también pone de relieve la debilidad estructural de la Universidad Popular. A día de hoy, la institución no está acogida a ningún convenio colectivo del Ayuntamiento de Valencia. Esta falta de marco regulador propio deja a los trabajadores en una situación de vulnerabilidad administrativa constante.
Además, la falta de personal es una queja recurrente. Se estima que en cada centro de la Universidad Popular faltan entre dos y cuatro profesores, debido a que no se están llamando a los formadores que están en la bolsa de empleo de la UP.
Esta sobrecarga de trabajo, sumada al impago de las nóminas, ha creado un clima de desatención que los formadores afectados atribuyen a la falta de interés del actual gobierno municipal de María José Catalá y de la concejal responsable Rocío Gil Uncio, que ostenta la delegación de Educación (área de la que depende la UP) y es la presidenta del Consejo Rector de la Universidad Popular de Valencia.
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El proceso de pago: Una cadena de obstáculos
Para entender por qué el dinero no llega a los bolsillos de los trabajadores, es necesario visualizar la compleja cadena de mando y fiscalización por la que debe pasar cada nómina en el consistorio valenciano. Un error en cualquier eslabón de esta cadena puede paralizar todo el proceso.
| Fase del Proceso | Responsable | Estado Actual (según sindicatos) |
| Cálculo de Nóminas | Recursos Humanos / UP |
Revisado por descuadres
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| Fiscalización | Intervención |
Completado/En revisión
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| Orden de Pago | Tesorería |
Pendiente de ejecución final
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| Autorización Final | Concejalía y Dirección |
Firmado pero demorado
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¿Solución a la vista?
Pese al optimismo de las representantes sindicales Inmaculada Barón (UGT) y María Díaz (CCOO), quienes mantienen comunicación diaria con la concejalía, los formadores afectados miran con escepticismo el horizonte del 30 de diciembre. La promesa de que «el pago no corre peligro» ya no es suficiente para un colectivo que ha visto cómo sus planes navideños se desmoronaban por una gestión que califican de deficiente.
La Universidad Popular es, para muchos, el corazón cultural de los barrios de Valencia. Si el Ayuntamiento de Valencia y el gobierno de María José Catalá no logran resolver de inmediato esta situación, no sólo estará fallando a sus trabajadores, sino que estará poniendo en riesgo un servicio público esencial que cuida y mima a la ciudadanía día tras día. La pelota está ahora en el tejado de la Plaza del Ayuntamiento; la dignidad de cientos de familias depende de que ese «ínfimo descuadre» se solucione antes de que termine el año.



