Las obras del Bar Central de Ricard Camarena arrasan sin control el pavimento protegido de cerámica Nolla
Mientras las paletas pican y rompen placas cerámicas históricas en horario vespertino para levantar un comedor privado, Noticias Ciudadanas entrega las pruebas fotográficas a la Unidad de Patrimonio de la Policía Autonómica para que investigue un presunto delito contra el patrimonio histórico y artístico en un BIC.
VALÉNCIA / DESTRUCCIÓN PATRIMONIAL. El Mercado Central de Valéncia vuelve a convertirse en el escenario de una impune vulneración del patrimonio histórico y arquitectónico de la ciudad. Las obras de ampliación para convertir una antigua isla de paradas de venta en un comedor privado del Bar Central, del cocinero Ricard Camarena, han reanudado su actividad este mes de septiembre tras casi un año de parálisis. Lo han hecho dejando tras de sí un reguero de destrucción: operarios picando, fracturando y levantando sin la menor delicadeza el histórico pavimento de cerámica Nolla.
Según ha podido comprobar Noticias Ciudadanas mediante un minucioso seguimiento fotográfico sobre el terreno, los trabajos —realizados sistemáticamente por las tardes, a puerta cerrada o sin supervisión técnica visible— están destruyendo placas cerámicas originales de la mítica fábrica de Meliana. En los puntos donde la obra requiere abrir zanjas para canalizaciones de agua y cableado eléctrico, los martillos neumáticos y las piquetas están reventando paños completos de mosaico que hasta esta semana se conservaban casi intactos.
Mosaicos originales de Meliana bajo el martillo
El suelo de cerámica Nolla del Mercado Central forma parte indisoluble de la identidad visual del recinto, un Bien de Interés Cultural (BIC) que exige la máxima protección legal. Sin embargo, la intervención actual no está contemplando protocolo alguno de conservación ni extracción cuidadosa.
Las imágenes recabadas por este medio muestran cómo piezas que habían sobrevivido décadas en perfecto estado han sido fracturadas para dar paso a acometidas de suministros del futuro espacio gastronómico.
No es la primera vez que la impunidad reina en las galerías del mercado municipal. Noticias Ciudadanas ya logró rescatar en el pasado restos de pavimento Nolla que habían sido arrancados de otra parada y arrojados directamente a los contenedores de basura, haciéndolos llegar entonces a la Policía Autonómica. La historia vuelve a repetirse hoy ante la absoluta pasividad de las instituciones públicas.
Denuncia formal ante la Policía Autonómica
Ante la gravedad de los hechos, Noticias Ciudadanas ha puesto la totalidad del archivo fotográfico recopilado a disposición de la Unidad de Patrimonio de la Policía Autonómica. El objetivo es que se instruyan las diligencias oportunas por un presunto delito contra el patrimonio histórico y se requiera formalmente a la Conselleria de Cultura para que aclare si ha otorgado o no autorización previa para picar y destruir este pavimento protegido en el PEP de Ciutat Vella del año 2020.
| Hitos del escándalo en la isla de paradas |
| Cierre prolongado: Paradas cerradas más de 3 años sin retirarse la concesión, incumpliendo la ordenanza municipal. |
| Demolición exprés: Entrada de personal sin identificación técnica para retirar la forja y verjas históricas a martillazos. |
| Destrucción de suelo Nolla: Inicio de excavaciones y rotura de mosaicos para pasar tuberías y cables en septiembre de 2026. |
| Acción judicial y policial: Pruebas fotográficas remitidas a la Policía Autonómica; causa abierta en los juzgados de Valéncia. |
La destrucción silenciosa de la cerámica Nolla en el Mercado Central de Valencia
Opacidad gerencial y connivencia municipal
La metamorfosis de este espacio suma irregularidades de diversa índole. En una primera fase, la isla de paradas fue arrasada por personal que retiró la verja histórica y la estructura metálica original —cuyo destino final se desconoce— bajo la custodia de seguridad privada y ante un camión de chatarra estacionado en las inmediaciones.
A ello se añade la vía administrativa y penal:
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Incumplimiento de ordenanza: Las concesiones estuvieron inactivas durante más de tres años —causal directa de caducidad según la normativa de mercados— sin que el Consistorio interviniera. El asunto se dilucida en los juzgados de Valéncia, mientras persisten dudas sobre el hipotético impago prolongado de las cuotas de mercado.
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Gestión opaca: La asociación que gestiona el Mercado Central mantiene un hermetismo contable sin precedentes que impide a los vendedores fiscalizar la situación pormenorizada de los puestos.
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Uso no permitido: La normativa reguladora prohíbe explícitamente la transformación de islas de venta tradicionales en comedores privados, una ilegalidad que ha contado con la luz verde política tanto bajo el mandato de Joan Ribó como ahora bajo la alcaldía de María José Catalá.
La inacción y dejación de funciones de los encargados técnicos y políticos de la Concejalía de Mercados sitúa a los responsables municipales al borde de una posible prevaricación por permitir que un enclave emblemático sufra un daño irreversible a favor de un negocio privado. Y no es la primera vez… en esto ya Santiago Ballester y su equipo parecen todo unos expertos en lanzar balones fuera y permitir estas ilegalidades y un presunto delito contra el patrimonio histórico y artístico de los valencianos.






