VALENCIA | 19 de marzo de 2026 – El calendario fallero ha alcanzado hoy su punto álgido, y con él, una de las citas con mayor solera y carga emocional de la ciudad. La comisión Doctor Olóriz-Arzobispo Fabián y Fuero ha inaugurado la jornada de San José con la celebración del 75 aniversario de su tradicional homenaje al patrón de las fiestas y de los carpinteros. Un acto que, más allá de la efeméride, se ha consolidado como el pulmón histórico del barrio de Marchalenes.
Desde las primeras horas de la mañana, el ambiente en las inmediaciones del casal de la falla vaticinaba una jornada para el recuerdo. La efeméride no era menor: tres cuartos de siglo manteniendo viva una llama que se encendió por primera vez en 1951. Para esta ocasión especial, la comisión ha contado con el respaldo institucional de las máximas representantes de la fiesta, las Falleras Mayores de Valencia, Carmen Prades y Marta Mercader, quienes junto a sus Cortes de Honor han querido acompañar a la falla en este aniversario de «diamante».
Un recorrido por la memoria del barrio
El pasacalle, envuelto en el sonido de la música tradicional y el olor a pólvora que precede a la Nit de la Cremà, ha recorrido las calles de Marchalenes hasta llegar al Puente de San José. Es en este enclave estratégico, en el límite entre el barrio y el antiguo cauce del río Turia, donde se erige el monumento que da sentido a la celebración.
La imagen de San José, una imponente obra del escultor Octavio Vicent y Cortina, volvió a ser el epicentro de las miradas. Cabe recordar que esta estatua fue inaugurada en 1951 gracias a las aportaciones del mundo fallero de la época, convirtiéndose en un símbolo de la identidad de la fiesta. Bajo su mirada pétrea, Carmen Prades, Marta Mercader y la Fallera Mayor de la comisión Doctor Olóriz han procedido al momento más solemne de la mañana: la entrega de una corona de laurel a los pies del Santo.
Tres cuartos de siglo de compromiso ininterrumpido
Lo que comenzó hace 75 años como un gesto de fe y respeto por parte de una comisión local, se ha transformado en un referente histórico de las Fallas de Valencia. Según han destacado miembros de la directiva de la falla, la importancia de este acto radica en su continuidad. Ni el paso de las décadas ni la evolución de la propia fiesta han frenado una tradición que ha sumado hoy su edición número 75 de forma consecutiva.
Este homenaje no solo reivindica la figura de San José como protector de los artesanos, sino que pone en valor el patrimonio escultórico de la ciudad. La obra de Vicent y Cortina representa ese nexo de unión entre el pasado gremial y el presente festivo de una Valencia que hoy se prepara para despedir sus monumentos bajo las llamas.
Con este acto, la comisión Doctor Olóriz no solo cierra un capítulo dorado de su propia historia, sino que reafirma su compromiso con la custodia de las tradiciones más puras, demostrando que, en el corazón de Marchalenes, el respeto por las raíces sigue siendo el cimiento sobre el que se construye el futuro de la fiesta.


















