VALENCIA – El calendario valenciano tiene marcada una fecha de excepcional relevancia para el próximo año. El 28 de marzo de 2026, las calles del centro histórico no solo serán el escenario de un acto de devoción, sino el epicentro de una conmemoración que ocurre una vez cada varios siglos: el 500 aniversario del nacimiento de San Luis Beltrán.
La efeméride, que celebra el nacimiento del «Apóstol de las Antillas» en 1526, se materializará en una Peregrinación Vicentina que promete fusionar la espiritualidad con la identidad folclórica más arraigada de la región. El evento, que comenzará a las 9:30 h, tendrá como punto de partida la emblemática Casa Natalicia de San Vicente Ferrer, popularmente conocida como la Iglesia del Pouet (C/ del Mar, 51). Este inicio no es casual, pues subraya el vínculo histórico y de orden religiosa (ambos fueron dominicos) que une a los dos santos más universales de Valencia.
Un itinerario por el corazón de la memoria
El recorrido ha sido diseñado para trazar un mapa de la memoria histórica valenciana. Tras la concentración inicial, la comitiva recorrerá la Calle de la Paz y la Plaza de la Reina, dirigiéndose hacia los rincones que definen el gótico valenciano.
Uno de los momentos álgidos de la mañana tendrá lugar en la Plaza de la Almoina y la Plaza Arzobispal. Allí, la solemnidad de la marcha dejará paso al colorido y el ritmo de las tradiciones vivas. El Grupo de Baile del Altar San Vicent del Mocadoret y el Altar de Ruzafa ofrecerán una exhibición de bailes regionales en honor a San Vicente Ferrer, demostrando que la devoción a los santos valencianos siempre ha ido de la mano de la cultura popular.
Homenaje a los símbolos y a la historia
La peregrinación continuará hacia el Pasaje Emili M.ª Aparicio Olmos, donde se llevará a cabo un acto institucional de gran carga simbólica: la ofrenda de una corona de laurel. Posteriormente, los peregrinos se adentrarán en la Real Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados para rendir honores a la «Geperudeta», en un encuentro que une las tres grandes devociones de la ciudad.
El trayecto proseguirá por la Calle del Almudín hasta alcanzar la plaza que lleva el nombre del protagonista del centenario: la Plaza de San Luis Beltrán. En este enclave, los asistentes podrán disfrutar de una nueva exhibición de folclore valenciano, antes de dirigirse a la Parroquia de San Esteban. Este punto es clave en la biografía del santo, ya que fue allí donde recibió las aguas bautismales en la misma pila que, siglos antes, bautizara a San Vicente Ferrer.
Recogimiento en la Celda y fin de fiesta en Lo Rat Penat
Hacia el final de la jornada, el itinerario se tornará más íntimo. En el Trinquete de Caballeros, la comitiva realizará una oración en la Celda de San Luis Beltrán, el espacio donde el santo dominico vivió sus días de mayor ascetismo y oración. Es un lugar que guarda la esencia del hombre que, además de ser un místico, fue un firme defensor de los derechos de los indígenas durante su misión en tierras americanas.
El broche de oro a este 500 aniversario tendrá un carácter marcadamente identitario. La jornada concluirá en la sede de la centenaria institución Lo Rat Penat, donde se procederá a la entronización de la Senyera, símbolo de la historia y la lengua del pueblo valenciano.
Este evento no es solo una celebración religiosa; es una llamada a la unidad de las instituciones, altares y ciudadanos para poner en valor la figura de un valenciano universal que, cinco siglos después, sigue convocando a su pueblo.
Todo organizado por las Damas de San Vicente
















