La Plaza del Ayuntamiento vibró bajo el lema ‘Falles, llum i soroll’, que despide el ciclo de espectáculos previos a la esperada ‘Alba de les Falles’ que será hoy

La pólvora volvió a ser la protagonista indiscutible de la noche valenciana este sábado 14 de marzo. La pirotecnia Tamarit, de Alfarrasí, fue la encargada de firmar un espectáculo rítmico que marcó el fin de una etapa en el calendario pirotécnico de estas fiestas: el último disparo nocturno en la emblemática Plaza del Ayuntamiento antes de que el fuego se traslade al cauce del río para los tradicionales Castillos de Fuegos.
Un espectáculo de ritmo y color
Bajo el título conceptual de ‘Falles, llum i soroll’, la exhibición no defraudó a las miles de personas que abarrotaron el centro de la ciudad. El diseño de Tamarit destacó por una coreografía medida donde la luz y el sonido avanzaron en una progresión ascendente, culminando en un terremoto final que arrancó el aplauso unánime del público.
Para esta cita, se emplearon 165 kilos de material reglamentario, distribuidos en una estructura que buscaba sorprender tanto por la intensidad de sus carcasas como por la limpieza de sus efectos cromáticos.
Cambio de escenario: De la Plaza al Puente
Este disparo supone un punto de inflexión en la agenda fallera. Tras el próximo espectáculo nocturno, la tradicional ‘Alba de les Falles’, la actividad pirotécnica de gran formato abandonará el corazón administrativo de la ciudad. A partir de ese momento, el protagonismo pasará al Puente de Monteolivete, donde se dispararán los majestuosos Castillos de Fuegos Artificiales, aprovechando la amplitud del espacio para un mayor despliegue visual.


















