ARCHIDIÓCESIS DE VALENCIA | 5 ABR. 2026
La ciudad de Valencia ha vivido uno de los fines de semana más intensos de su calendario litúrgico. Bajo la presidencia del arzobispo de Valencia, monseñor Enrique Benavent, la archidiócesis ha transitado desde el recogimiento profundo del Sábado Santo hasta la explosión de alegría de la Resurrección. Los escenarios principales, la Catedral de Valencia y la Basílica de la Virgen de los Desamparados, se convirtieron en el epicentro de una fe que combina ritos milenarios con una renovada participación comunitaria.
La luz rompe las tinieblas en la Seo
La noche del sábado, la Puerta de los Hierros de la Catedral fue el punto de partida de la «madre de todas las vigilias». Ante una plaza en penumbra, el Arzobispo procedió a la bendición del «nuevo fuego», un rito cargado de simbolismo que representa la victoria de la luz sobre la muerte. Con este fuego se encendió el Cirio Pascual, que posteriormente fue portado en procesión hacia el interior de una Seo totalmente a oscuras.
El lucernario marcó el inicio de una celebración que se prolongó durante varias horas. Durante la liturgia de la Palabra, se recordaron los hitos de la historia de la salvación, culminando con el estruendo de las campanas que anunciaban la Resurrección. Uno de los momentos más emotivos de la noche fue la renovación de las promesas bautismales, donde los fieles, portando pequeñas velas encendidas del Cirio, reafirmaron su compromiso cristiano en una Catedral que recuperaba plenamente su iluminación festiva.
El dolor de una madre: el ‘Planctus Mariae’
Horas antes de la alegría pascual, el ambiente en la Basílica de la Virgen de los Desamparados era radicalmente distinto. Monseñor Benavent presidió el rezo del «Planctus Mariae» (El lamento de María), una tradición que recupera el sentimiento de la Virgen ante la Cruz.
Esta celebración, que fue seguida de forma masiva tanto presencialmente como a través del canal de YouTube de la Basílica, destaca por su altísima calidad musical y espiritual. La Escolanía de Nuestra Señora de los Desamparados y la Schola Gregoriana Laetentur, bajo la experta dirección de Luis Garrido, pusieron voz al dolor de la «Geperudeta». El Planctus no es solo un recuerdo del sufrimiento, sino una oración de espera; es el lamento de una madre que, aun en el misterio del dolor, vela con una fe inquebrantable en la gloria que está por venir.
Domingo de Resurrección: el encuentro final
El ciclo se ha completado hoy, Domingo de Resurrección, con una jornada de júbilo que comenzó a primera hora. A las 10:30 horas, la Catedral volvió a llenarse para el rezo de los Laudes y la posterior Santa Misa de Pascua, oficiada nuevamente por monseñor Benavent.
En su homilía, el Arzobispo ha enfatizado el mensaje de esperanza que representa la Pascua para la sociedad actual, invitando a los valencianos a vivir con la alegría propia de quien sabe que «la vida ha vencido». La presencia de autoridades, representantes de diversas cofradías y una gran afluencia de ciudadanos y turistas ha confirmado la vigencia de estas celebraciones en el corazón de la capital del Turia.
Con el final de la Eucaristía de hoy, Valencia cierra una Semana Santa marcada por la normalidad y el fervor, donde la música, el fuego y la palabra han servido de puente para renovar una tradición que, año tras año, define la identidad espiritual de la archidiócesis.
fotografías: Archidiócesis de Valéncia

























