La búsqueda de Adrián, el hombre de 36 años desaparecido en aguas de Alicante mientras navegaba con su primo, ha entrado en una fase crítica. Tras varios días de rastreo intensivo, los equipos de rescate han pasado a una búsqueda pasiva, lo que significa que ya no se emplean helicópteros ni embarcaciones dedicadas exclusivamente al operativo.
La investigación sigue abierta y está coordinada por la Guardia Civil, con apoyo de Salvamento Marítimo, aunque las esperanzas se reducen con el paso de las horas.
La versión del primo: se lanzó al agua para pedir ayuda
Según el testimonio de su primo Blas, ambos salieron a navegar el sábado por la mañana para probar una pequeña embarcación tipo zódiac desde la playa de Babilonia, en Guardamar del Segura.
Durante la tarde, sobre las 18:00 horas, el motor se detuvo y comenzó a entrar agua en la barca. En ese momento, Adrián se puso el chaleco salvavidas y decidió tirarse al mar para intentar llegar a la costa a nado, que se encontraba a aproximadamente un kilómetro.
Desde entonces, no se ha vuelto a tener noticia de él.
Rescate del primo en estado de hipotermia
Blas fue localizado al día siguiente, a unas 15 millas náuticas de Santa Pola, aún a bordo de la embarcación y con síntomas de hipotermia.
Fue trasladado primero al puerto y posteriormente al Hospital General de Elche, donde quedó ingresado.
El factor clave: el mar estaba a 16 grados
Uno de los elementos más preocupantes para los equipos de rescate es la temperatura del agua, que en ese momento era de 16 grados. En estas condiciones, la supervivencia sin ayuda se reduce drásticamente a pocas horas.
Por este motivo, tras varios días sin resultados, Salvamento Marítimo decidió retirar los medios activos de búsqueda.
¿Qué es una búsqueda pasiva?
Pasar a búsqueda pasiva no significa cerrar el caso. Supone:
- Retirada de helicópteros y patrulleras específicas
- Vigilancia por buques que navegan habitualmente por la zona
- Aviso permanente a pescadores y embarcaciones recreativas
- Alerta activa a todos los navegantes
Cualquier avistamiento será comunicado de inmediato a las autoridades.
Abanilla, en vilo
Adrián era vecino de Abanilla, donde su desaparición ha causado una enorme conmoción. Familiares, amigos y vecinos siguen manteniendo la esperanza, aunque reconocen que cada día sin noticias es un golpe más duro.
En el municipio murciano se han organizado cadenas de oración y mensajes de apoyo a la familia, que todavía no pierde la fe en que pueda aparecer con vida.
Un caso que se enfría, pero no se cierra
Las autoridades insisten en que la investigación sigue abierta y que cualquier información será clave. Sin embargo, el cambio de fase en el operativo marca un punto de inflexión emocional para todos los implicados.
Cuando una búsqueda deja de ser activa, el mensaje es claro:
ya no se lucha contra el tiempo, sino contra el silencio del mar.
















