Valencia 5 de marzo de 2026
La ganadería de la provincia de Castellón se enfrenta a una de sus amenazas sanitarias más graves de la última década. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) ha trasladado la «altísima preocupación» que impera entre los productores de vacuno de carne y reses bravas ante la proximidad de la Dermatosis Nodular Contagiosa (DNC). Con el termómetro empezando a subir, el sector teme que la llegada de insectos hematófagos —principales vectores de transmisión— actúe como mecha para una enfermedad que ya ha obligado al sacrificio de miles de animales en comunidades vecinas.
La organización, liderada por Cristóbal Aguado, ha lanzado un SOS a las administraciones públicas exigiendo medidas de choque preventivas. La principal reivindicación es un giro de 180 grados en la normativa actual: permitir la vacunación preventiva en zonas todavía libres de la enfermedad, como Castellón, antes de que se detecte el primer positivo.
El «sacrificio total»: una normativa que asfixia al productor
El temor de los ganaderos no es infundado. Bajo el actual Reglamento Delegado (UE) 2020/687, la DNC se gestiona con una política de «tolerancia cero». La detección de un solo animal positivo conlleva inevitablemente el vaciado sanitario de toda la explotación, es decir, el sacrificio de todas las reses de la granja, además de la inmovilización inmediata de las explotaciones circundantes.
Esta misma semana, la tragedia golpeó al municipio oscense de Fiscal (Aragón), donde la entrada del virus desde Cataluña provocó el sacrificio de 281 vacas. Desde que se detectaron los primeros focos en España el pasado mes de octubre, la cifra de animales sacrificados ya supera los 3.000, con 20 brotes activos que avanzan sin tregua hacia el sur.
El clamor del campo: «Vacunar antes de que sea tarde»
En una reunión de urgencia celebrada en Sant Mateu, que congregó a medio centenar de productores de las comarcas del Baix Maestrat, Els Ports, Alt Maestrat, L’Alcalatén y La Plana Alta, el sentimiento era de absoluta indefensión.
Sergio Centelles, ganadero asociado de Benassal, fue tajante: «La actual normativa no autoriza la vacunación hasta que la DNC aparece, y para entonces ya es demasiado tarde. Estamos hablando de pérdidas económicas que muchos no podrán remontar. No solo es el valor del animal, es perder décadas de selección genética». Centelles insistió en que, aunque la bioseguridad es clave, el control de mosquitos y moscas en espacios abiertos es una batalla imposible de ganar sin el escudo de la vacuna.
Un sector estratégico bajo amenaza
La preocupación se extiende con especial fuerza al sector de las reses bravas, fundamentales para la celebración de los festejos de ‘bous al carrer’. Castellón es un nodo logístico de transporte de ganado bravo proveniente de Aragón, Cataluña, el País Vasco y Navarra. El intenso movimiento de camiones y animales aumenta exponencialmente el riesgo de que el virus cruce las fronteras provinciales.
AVA-ASAJA ha formalizado una batería de demandas dirigidas tanto al Ministerio de Agricultura como a la Generalitat:
-
Revisión del marco normativo: Permitir el uso de la vacuna en territorios de riesgo epidemiológico antes de declarar brotes.
-
Apoyo económico directo: Subvencionar al máximo la desinsectación de granjas, corrales y recintos taurinos.
-
Coordinación nacional: Establecer una estrategia homogénea entre comunidades para evitar que el virus «salte» por falta de control en los movimientos.
El sector ganadero castellonense advierte que el tiempo se agota. Con la primavera a la vuelta de la esquina y la proliferación de vectores, la prevención es la única vía para evitar que las montañas del Maestrat se conviertan en el próximo escenario de sacrificios masivos.
















