La ciudad de Torrent ha vuelto a demostrar por qué su corazón late al ritmo de la pólvora y la tradición. Anoche, bajo un cielo iluminado por el resplandor de las llamas, la Nit de la Cremà puso el broche de oro a las Fallas de Torrent 2026. Fue el acto final de unas fiestas que se recordarán por su altísima participación, una meteorología aliada y un sentimiento de comunidad que ha desbordado las demarcaciones de las 28 comisiones de la ciudad.
El ritual del fuego y el arte efímero
La jornada del 19 de marzo es, por definición, agridulce. Tras un año de esfuerzo, ahorro y sueños moldeados en cartón-piedra, el fuego reclama su protagonismo. No es una destrucción, sino una transformación. Este 2026, la coordinación de los horarios fue clave para que tanto vecinos como visitantes pudieran disfrutar de un itinerario visual único, garantizando en todo momento la seguridad por parte de los servicios de emergencia.
El primer gran hito emocional de la noche ocurrió a las 21:00 horas. Las miradas se posaron sobre la falla Cronista Vicente Beguer i Esteve, ganadora del primer premio de la Sección Especial infantil. Las llamas consumieron el monumento ante la mirada vidriosa de los representantes infantiles, simbolizando el fin de un ciclo y el aprendizaje de una nueva generación de falleros que mantiene viva la llama de la fiesta.
El culmen de la Sección Especial
A medida que avanzaba la noche, el olor a madera quemada y el sonido de las carcasas envolvían los barrios de Torrent. Sin embargo, todas las miradas convergían en un punto crítico al llegar la medianoche. A las 00:00 horas, el fuego alcanzó la falla Ángel del Alcázar, la gran triunfadora de este ejercicio al alzarse con el primer premio de la Sección Especial mayor.
La quema de este monumento no solo fue el fin de las Fallas 2026, sino un espectáculo de luz y calor que congregó a las máximas autoridades. La alcaldesa, Amparo Folgado, y el concejal de Fallas, Aitor Sánchez, acompañaron a las Falleras Mayores de Torrent, Andrea Adelantado y Sara Magán, en este momento de catarsis colectiva. La presencia de Vicent Mompó, presidente de la Diputación de Valencia, subrayó la relevancia institucional y turística que Torrent ha consolidado dentro del mapa fallero autonómico.
Un balance de éxito y civismo
Más allá del espectáculo visual, las autoridades han destacado el impecable comportamiento de la ciudadanía. La alcaldesa Folgado puso en valor el equilibrio entre la euforia festiva y la responsabilidad:
«Hemos vivido unas Fallas intensas y llenas de orgullo. Este éxito es fruto del trabajo conjunto entre las comisiones, que son el alma de la fiesta, y los servicios municipales que velan por nosotros», afirmó la primera edil.
El despliegue de seguridad fue titánico. Efectivos de los Bomberos del Consorcio Provincial, Protección Civil y la Policía Local supervisaron la cremà de los 56 monumentos (mayores e infantiles) distribuidos por la ciudad. Gracias a este dispositivo, la noche transcurrió sin incidentes reseñables, permitiendo que el fuego cumpliera su función purificadora con total control.
Hacia las Fallas de 2027
Mientras las últimas brasas se extinguían, el engranaje de la ciudad no se detuvo. Un dispositivo especial de limpieza comenzó a trabajar de madrugada para que Torrent despertara hoy con sus calles despejadas, borrando el rastro de la ceniza pero manteniendo vivo el recuerdo de lo vivido.
Torrent despide así un ejercicio fallero excelente. Se cierran los casales, se guardan los aderezos y las peinetas, pero el cronómetro vuelve a ponerse a cero. Porque en Torrent, cuando el último monumento se hace ceniza, ya se está escuchando el primer acorde del pasodoble que anunciará las Fallas del próximo año.





























