POR: REDACCIÓN TORRENT | 08 DE FEBRERO DE 2026
En un contexto político donde la polarización suele ser la norma, Torrent ha decidido escribir una excepción. El consistorio valenciano ha logrado articular un frente común, basado en el diálogo y el rigor técnico, para resolver una de las asignaturas pendientes del patrimonio local: la ubicación definitiva de la escultura del rey Jaume I. Este acuerdo, ratificado por unanimidad en el Pleno, no solo busca un emplazamiento físico para la obra, sino que pretende erigirse como un símbolo de «memoria compartida» de cara a la conmemoración en 2026 del 750 aniversario de la muerte del monarca.
Un consenso forjado en la «política útil»
La hoja de ruta, liderada por la alcaldesa Amparo Folgado, nace de un clima de entendimiento poco común. Tras la Junta de Portavoces y su posterior ratificación plenaria, el gobierno municipal ha subrayado que este proyecto requiere «altura institucional». La premisa es clara: evitar la improvisación y garantizar que la escultura no sea solo un objeto en la vía pública, sino un hito con valor pedagógico y seguridad jurídica.
Este proceso cuenta con un aliado estratégico: Caixa Rural de Torrent. La entidad, que financió el 50% de la obra según el convenio firmado en 2019, ha mostrado una «absoluta predisposición» para colaborar. Las conversaciones, que se iniciaron formalmente en septiembre de 2024, sufrieron un parón inevitable debido a la tragedia de la DANA en octubre de ese mismo año, cuando el municipio volcó todos sus esfuerzos en la emergencia y reconstrucción. Ahora, con la mirada puesta en el futuro, ambas instituciones retoman el hilo conductor para dar una solución estable y consensuada.
Más que un monumento: integración y pedagogía
El reto no es solo mover una pieza de bronce. Los departamentos de Cultura, Urbanismo y Movilidad trabajan de forma coordinada para evaluar las mejores alternativas. Según fuentes municipales, se busca un lugar que combine visibilidad, accesibilidad y, sobre todo, significado histórico.
Una de las propuestas con más fuerza es integrar la escultura dentro del recorrido de la procesión cívica del 9 de octubre. Además, el proyecto incluye:
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Dignificación del entorno: La instalación de un pedestal que aporte contexto histórico.
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Elementos didácticos: Placas y menciones documentales que expliquen la relevancia de Jaume I para la identidad local.
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Reconocimiento institucional: El cumplimiento estricto del convenio con la mención a la colaboración de Caixa Rural.
2026: El año en que Torrent mirará a su pasado
Paralelamente a la ingeniería urbana, la Concejalía de Cultura ya diseña lo que será el «Any Jaume I». El objetivo es que 2026 se convierta en un revulsivo cultural que implique a colegios, asociaciones y al tejido civil. Se espera que en el próximo pleno de marzo se presente una propuesta de acuerdo común que blinde institucionalmente esta programación, asegurando que las actividades tengan el rigor y la participación que merece la efeméride.
«La dignificación de Jaume I no es solo ubicar una escultura, sino dotarla de contenido y valor pedagógico», afirmó la alcaldesa Amparo Folgado. Para la primera edil, este acuerdo es un ejemplo de «política útil», centrada en resultados que refuercen el orgullo colectivo y el sentimiento de pertenencia de los torrentinos.
Con esta hoja de ruta, Torrent se prepara para que 2026 no sea solo una fecha en el calendario, sino el momento en que la ciudad culmine un proceso de justicia histórica con su propio legado, demostrando que, cuando hay voluntad política, el patrimonio puede ser el mejor punto de encuentro.
















