TORRENT Tras 52 años de anhelos, proyectos guardados en cajones y un esfuerzo colectivo sin precedentes, la comunidad cristiana de Torrent ha vivido este fin de semana un hito histórico. La colocación y bendición de la primera piedra del nuevo templo dedicado a San Juan Bosco marca el inicio de una cuenta atrás definitiva: el próximo mes de marzo, las máquinas entrarán en el terreno para levantar el que será el centro neurálgico espiritual y social del sector de la Marxadella.
El acto, cargado de simbolismo, estuvo presidido por el Arzobispo de Valencia, Mons. Enrique Benavent, en el marco de su visita pastoral. No estuvo solo; le acompañó la alcaldesa de la localidad, Amparo Folgado, junto a miembros del equipo de gobierno y una nutrida representación de la feligresía que, durante décadas, ha sostenido este sueño mediante donativos y aportaciones particulares.
Un coloso arquitectónico para una ciudad en crecimiento
El nuevo complejo no es solo una respuesta a la fe, sino a la demografía. Torrent ha sufrido una transformación geográfica radical en el último medio siglo. El templo se ubicará en la zona de la Machadella, un área de «máxima expansión» que ya cuenta con 18.000 habitantes censados, a los que se suman los más de 13.000 del Monte Vedat.
Con un tercio de la población de la ciudad bajo su influencia y ante la inminente ampliación de viviendas en el Parc Central II, la parroquia de San Juan Bosco se convertirá en la de mayor extensión y número de habitantes de todo el municipio.
El edificio, de diseño moderno y funcional, tendrá capacidad para 500 personas sentadas. Además, contará con una capilla lateral para el culto diario, salones parroquiales y la residencia para el sacerdote. Un detalle clave del proyecto es su conectividad: el nuevo edificio estará unido al antiguo templo, el cual no desaparecerá, sino que se reconvertirá íntegramente en locales para grupos juveniles, actividades sociales y formación.
El triunfo del esfuerzo comunitario
«Pastoralmente, existe una necesidad y un creciente auge de feligresía. Necesitábamos un lugar mayor para cumplir con la evangelización», explicó el párroco José Luis Viguer, visiblemente emocionado durante la ceremonia. Viguer destacó que el proyecto ve la luz gracias exclusivamente a la generosidad de vecinos y empresas locales que han mantenido el compromiso financiero durante más de cinco décadas.
La construcción ya ha sido adjudicada y el contrato de obras se firmará este mismo mes de febrero. Según las previsiones técnicas, los trabajos se prolongarán entre 18 y 20 meses, por lo que se espera que el templo sea inaugurado a finales de 2027. Con esta obra, Torrent no solo cierra una herida histórica de planificación urbana, sino que abre un nuevo espacio de encuentro para las miles de familias jóvenes que han hecho del sur de la ciudad su hogar.






















