Alida Azabal tiene 25 años, vive en Málaga y convive con dos enfermedades raras, degenerativas y sin tratamiento curativo. Con la eutanasia ya autorizada, ha decidido aplazar el proceso para intentar cumplir algunos de sus últimos deseos, entre ellos visitar el Oceanogràfic de Valencia y conocer de cerca uno de los lugares que siempre quiso ver.
Una despedida marcada por pequeños sueños pendientes
La historia ha comenzado a difundirse en redes sociales después de que su madre, Virginia, decidiera pedir ayuda para hacer realidad algunos de los deseos de su hija antes de su fallecimiento.
En un vídeo publicado en TikTok, explica que la familia atraviesa una situación económica complicada que les impide afrontar los gastos que suponen estos viajes y actividades adaptadas a sus necesidades.
«No son deseos muy caros, pero nosotros no podemos asumirlos», explica en el mensaje compartido en redes sociales.
El Oceanogràfic, uno de sus mayores deseos
Entre las peticiones de Alida destaca especialmente la posibilidad de visitar el Oceanogràfic de València.
La joven desea pasar un par de días recorriendo el complejo marino con tranquilidad y sin prisas, disfrutando de las instalaciones y de los animales que alberga.
Su madre explica que ambas utilizan silla de ruedas, lo que hace que cualquier desplazamiento requiera una planificación específica y aumente considerablemente los costes del viaje, el alojamiento y el transporte adaptado.
También sueña con bañarse junto a leones marinos
Otro de los deseos que espera cumplir durante las próximas semanas es participar en una actividad con leones marinos en Fundación Río Safari Elche.
Según explica la familia, la fundación les ha ofrecido la posibilidad de realizar la experiencia durante la segunda quincena de julio, una oportunidad que esperan poder aprovechar.
Dos enfermedades raras detrás de una decisión muy difícil
Alida padece una enfermedad mitocondrial neurodegenerativa y el Síndrome de Aicardi-Goutières, dos patologías genéticas, degenerativas y sin cura que han deteriorado progresivamente su estado de salud.
Las enfermedades afectan a múltiples órganos y le provocan dolor constante, ingresos hospitalarios frecuentes y una pérdida progresiva de calidad de vida.
Su situación médica llevó finalmente a la aprobación de la eutanasia, aunque la joven decidió posponerla temporalmente para intentar cumplir algunos objetivos personales pendientes.
Una historia que ha emocionado a miles de personas
El vídeo compartido por su madre acumula ya miles de visualizaciones y mensajes de apoyo de personas que quieren colaborar para ayudar a Alida a hacer realidad estos últimos viajes.
Más allá de la enfermedad o de la decisión personal que ha tomado, la historia ha conectado con muchas personas por la sencillez de los deseos que todavía le quedan por cumplir: ver animales marinos, viajar unos días y compartir tiempo con su madre.



