Siete camiones trasladarán desde Don Benito más de 150.000 kilos de tomates cultivados expresamente para la batalla del último miércoles de agosto. El Ayuntamiento de Buñol ha destinado 63.000 euros al suministro de este año.
La munición de la Tomatina de Buñol 2026 ya está prácticamente preparada. Más de 150 toneladas de tomates cultivados en las Vegas Altas del Guadiana, en Extremadura, recorrerán alrededor de 550 kilómetros hasta llegar a la localidad valenciana, donde acabarán convertidos en proyectiles durante una de las fiestas más conocidas internacionalmente de la Comunitat Valenciana.
No se trata de tomates desechados, sobrantes o que hayan sido rechazados para su comercialización. La producción ha sido cultivada expresamente para la Tomatina y su proceso de maduración se controla para conseguir algo aparentemente sencillo pero fundamental: que los frutos aguanten el transporte desde Don Benito, en Badajoz, hasta Buñol, pero que estén suficientemente blandos cuando comience la batalla.
Este año serán necesarios siete camiones para transportar los más de 150.000 kilos contratados.
Tomates plantados expresamente para la Tomatina
Los frutos pertenecen a una variedad de tomate de industria Heinz, habitual en las Vegas del Guadiana y que normalmente se utiliza para fabricar productos como concentrados, pasta o tomate en polvo.
Son tomates aptos para el consumo y cultivados bajo la misma normativa fitosanitaria que cualquier otra producción agrícola. La diferencia está en el destino para el que fueron plantados.
“Este tomate está pensado desde el mismo día que se plantó para el fin que se necesita”, explica Jesús Guerrero, director de operaciones y logística de Alius Trading, empresa encargada de contratar la producción.
Eso obliga a planificar incluso el momento exacto de la cosecha.
El secreto está en conseguir que lleguen blandos a Buñol
Los tomates destinados a la Tomatina se recogen a mano y de manera escalonada. Los trabajadores seleccionan los frutos dependiendo de su estado de maduración para que todos alcancen las condiciones adecuadas cuando llegue el día de la fiesta.
El equilibrio es especialmente delicado.
Un tomate demasiado maduro podría no resistir los aproximadamente 550 kilómetros de carretera. Pero si llega demasiado duro, tampoco tendría las características necesarias para lanzarlo durante la batalla.
“El punto clave es la maduración. El objetivo es que llegue a Buñol blandito”, señala Guerrero.
También se busca un tamaño que permita coger fácilmente el tomate con una mano y partirlo antes de lanzarlo. Cuanto más maduro está, más fácilmente se deforma al impactar y mayor cantidad de energía absorbe.
El calor ha reducido el tamaño de algunos tomates
Las altas temperaturas registradas este verano también han condicionado la producción extremeña.
El calor ha provocado que algunos frutos presenten calibres algo inferiores a los previstos, aunque la cosecha permitirá alcanzar el volumen comprometido con la organización.
Y habrá más tomate que en la edición anterior.
La previsión es superar las 150 toneladas, precisamente para garantizar que haya suficiente producto durante la celebración.
“Hemos subido la cantidad para que haya un buen evento y que haya tomate de sobra”, explica el responsable de logística de la empresa.
Siete camiones rumbo a Buñol
Cuando termine la selección comenzará la segunda parte de la operación: trasladar toda la cosecha desde Extremadura hasta Valencia.
Serán necesarios siete camiones para transportar los más de 150.000 kilos.
Pese a la distancia, el tomate extremeño continúa siendo competitivo frente a producciones geográficamente más próximas a Buñol. Las grandes superficies de cultivo de las Vegas del Guadiana, la disponibilidad de agua y los costes de producción permiten mantener precios competitivos.
Víctor Sánchez, CEO de Alius Trading, destaca que estas condiciones permiten producir en Extremadura con costes inferiores a los de otras importantes zonas agrícolas españolas.
63.000 euros en tomates para la Tomatina de 2026
El suministro de tomates para la fiesta se adjudica mediante licitación pública.
Para la edición de 2026, las 150 toneladas han supuesto un importe de 63.000 euros.
La adjudicación se ha formalizado además para dos años, por lo que la misma empresa será la encargada de comercializar y hacer llegar los tomates utilizados en las ediciones de 2026 y 2027, de acuerdo con las cantidades y condiciones establecidas por el Ayuntamiento.
Tomando como referencia los 150.000 kilos previstos este año, el coste medio se sitúa en torno a 42 céntimos por kilo.
Una cosecha que terminará en las calles de Buñol
El destino de meses de cultivo y de una logística calculada prácticamente al detalle será muy diferente al de cualquier cosecha convencional.
Los tomates llegarán a Buñol para protagonizar el último miércoles de agosto una batalla que cada año congrega a miles de participantes.
En apenas unas horas, las más de 150 toneladas cultivadas en Extremadura pasarán de los siete camiones a las manos de los participantes y, finalmente, al suelo y las fachadas del casco urbano.
Una operación que empieza meses antes en los campos de Don Benito para conseguir que, llegado el momento, los tomates tengan exactamente la característica que necesita la Tomatina: resistir 550 kilómetros de viaje y llegar suficientemente maduros para teñir de rojo Buñol.














