Parece que a algún entusiasta, no teniendo bastante con la antigüedad real de la primera procesión general de Corpus –datado su origen en 1355, que ya tiene solera- ha querido corregir y aumentar los años fundacionales del cortejo religioso eucarístico que tanto singulariza a la ciudad de Valencia por sus características de catequesis bíblica, popular, visual y urbana, elevándola a los 700 años, total porque alguien ha encontrado en un Manual de Consells de la Ciutat que en 1326 la fiesta de Corpus, que no la procesión general, era declarada fiesta de precepto en la ciudad. Nada del otro mundo, pues hasta el siglo XVIII uno de cada tres días en Valencia era fiesta de precepto y no se podía trabajar. Vivíamos, como ahora, en permanente estado de fiesta.
Mucho me temo que la celebración lleve a confusión, a marear, más que a precisar y marcar la historia, la procesión no tendrá como tiene 671 años, sino 700, independientemente que haya sido motivo para mendigar alguna sustanciosa subvención municipal, dado el poco conocimiento de la historia de la fiesta que de ella tiene la alcaldesa María José Catalá (PP) y mucho menos la concejala de fiestas Mónica Gil (Vox). Cuestión parte, otros intereses como el que en ello tenga el que detenta el monopolio de publicaciones de Corpus y otras fiestas, algo que no fiscaliza la oposición.
Mayormente cuando en la historia y ahora os referimos a la fiesta de Corpus en Valencia estamos señalando a la procesión general, la de toda la ciudad, fuerzas vivas, gremios, estamentos, no a la Misa de Pontifical u otros actos litúrgicos. No sería hasta el Papa Juan XXII que decretó que en todas las Iglesias del orbe católico se celebrara solemnes procesiones públicas con Jesús Sacramentado debidamente expuesto, en el día de la fiesta establecida por el Papa Urbano IV en 1264, cuando en algunos templos se celebró claustralmente o en su derredor pequeñas procesiones eucarísticas, por separado.
Urbano IV (Papa de 1261 a 1264) promulgó la Bula “Transiturus de hoc mundo” el 11 de agosto de 1264, pero no fue llevada a la práctica de inmediato al fallecer. Le sucedió Clemente V (1305 a 1314), quien convocó el Concilio de Vienne (1311-1312), al cual acudió, en nombre del rey de Valencia Jaime II, el teólogo, médico y escritor Arnau de Vilanova, junto con el Obispo de Valencia, el dominico Fray Raimundo Deçpont (tomó posesión en 1289). Clemente V ratificó la Bula de Urbano IV y ordenó la celebración del Corpus, a la que confirió la categoría litúrgica de día de precepto. La Corte Pontificia organizó la primera procesión del Corpus en Avignon (Francia) en 1314. Puede que el obispo de Valencia escuchara que en Roma se estaba en el tiempo de concretar m´s la Bula y decidiera establecer la fiesta litúrgica en su Diócesis, simplemente Misa, memoria, conmemoración, y pooc más.
Juan XXII (Papa de 1316 a 1334) confirmó las decretales de su antecesor y entre ellas la Bula, lo que hizo que la fiesta del Corpus se extendiera rápidamente por Alemania, Francia, Italia y España, disponiendo además se celebrara la octava del Corpus –otra fiesta similar, aunque menor– y “con mandamiento espreso de que se llevase el Santisimo Sacramento en procesión pública y solemne por dentro o fuera de los templos”. En algunos lugares de España la octava se llama el “Corpus chico”.
El historiador José Mariano Ortiz dice que el Milacre dels Peixets está en la “causa eficiente” de que en la ciudad de Valencia se celebrara la procesión general del Corpus por vez primera: Una de las mayores pruebas con que Dios manifestó al pueblo la veneración y crédito que se le debe al Sacramento Misterio de la Eucaristía fue éste y la causa eficiente, para que los Jurados y Consejo de nuestra ciudad dispusieran, de acuerdo con su venerable Obispo Hugo de Fenollet y Cabildo, una solemne y misteriosa Procesión General, como de hecho se estableció en 1355.
Hechas las negociaciones pertinentes, hablado el asunto entre los Cabildos de la Catedral y Municipal y establecidos los protocolos se dispuso la celebración de la procesión común a toda la ciudad, dejándose de hacer por disposición episcopal en la demarcación de cada Parroquia.
Fue la autoridad municipal la encargada de organizar externamente la procesión y de convocar a estamentos, cofradías, corporaciones, organizaciones gremiales y vecindad a la misma desde su primera edición. La primera crida o bando del Consell de la Ciutat decía en su cuerpo principal lo siguiente:
De part dels honrats Justicies jurats e prohomens de la Ciutat de Valencia a tuyt en general … per lo señor Huch… bisbe de Valencia… es stat statuit e ordenat que cascun any en el dia de la festa del Corpus cristi a honor e reverencia de Jesucrist e del seu precios cors una general e solemnial proceso per la Ciutat sia feta… ab mayor solemnitat e honor e ab deguda reverencia, lo nom de Jesucrist sia loat… per retre lahors a nostre Senyor Deu tot poderos e per acompañar seguir e servir si a ell plaura lo molt sant e precios cors de nostre señor Deu Jesucrist, lo cual será portat per lo dit señor bisbe en la dita proceso a honor e lahor e reverencia del qual será feta en lo dit dia festa. El obispo Hugo de Fenollet murió el 25 de junio de 1356, al año siguiente de ordenar la primera procesión.
Mejor dejemos en sus justos términos lo que han defendido siempre todos los historiadores, muy documentado que la singular procesión de Corpus cumple este año 671 años y no la hinchemos hasta los 700, porque una cosa que es que la Epacta marcara fiesta “de corpore christi” y otra cosa es que a la Misa del día se le añadiera la espectacular procesión bíblica. No exageremos, ya va bien con la edad que tiene.
Contrasta ello con el poco caso que se le ha hecho a la Virgen de los Desamparados en su 600 aniversario que cumple este mismo año. Sólo se le ha dedicado dos conferencias dentro de la basílica catalanizándole el nombre de su dulce título de DesEmparats..
















