La droga viajaba en un contenedor de azúcar y la organización criminal utilizó la técnica del «gancho ciego», presuntamente contaminando el mercante durante la navegación.
VALENCIA, 5 de octubre de 2026
Una operación conjunta de la Guardia Civil y funcionarios de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria ha permitido la incautación de 862 kilogramos de cocaína en una de las terminales del puerto de Valencia. El estupefaciente, procedente del puerto de Guayaquil (Ecuador), se encontraba oculto dentro de un contenedor cuya mercancía legal declarada era azúcar.
La intervención se desencadenó tras las labores sistemáticas de inspección y control que realiza la Unidad de Análisis de Riesgo (UAR) del recinto portuario valenciano. Tras rastrear y seleccionar varios contenedores sospechosos procedentes de rutas de alto riesgo, los agentes procedieron a la apertura e inspección física del cargamento el pasado 27 de septiembre.
En el interior del receptáculo, los efectivos hallaron 32 fardos depositados directamente sobre los sacos de azúcar, sin ningún tipo de ocultación estructural. Los bultos contenían un total de 862 pastillas de cocaína de alta pureza, con un peso aproximado de un kilo cada una.
Modalidad del ‘gancho ciego’ con contaminación a bordo
La disposición de los paquetes confirmó a los investigadores que la red narcocriminal pretendía introducir la sustancia en España mediante la modalidad conocida como rip-off o «gancho ciego». Este método consiste en colocar la droga sobre una carga legal legítima para que miembros de la organización en el puerto de destino la rescaten de forma rápida antes de que la mercancía pase los controles aduaneros y sea entregada al importador, quien suele ser ajeno a la trama.
Sin embargo, las pesquisas han revelado una variante táctica relevante en este envío. Según sostienen los analistas de la Guardia Civil y Aduanas, la droga no habría sido introducida en el contenedor durante su estancia en el puerto de origen —el procedimiento habitual—, sino durante la travesía marítima hacia Europa.
Esta hipótesis se fundamenta en que los 32 fardos recuperados estaban envueltos con una red especial y disponían de un cabo amarrado para facilitar su izado. Esta modalidad de «contaminación a bordo» es empleada por las mafias para eludir los estrictos controles de seguridad en las terminales portuarias americanas. Para llevarla a cabo, los traficantes aproximan una embarcación auxiliar al buque mercante en alta mar o en puntos de fondeo, contando con la complicidad de al menos un miembro de la tripulación, quien se encarga de subir la carga ilícita e introducirla en un contenedor prefijado en la cubierta.
Investigaciones abiertas
Las diligencias correspondientes están siendo tramitadas para su entrega inmediata ante la autoridad judicial competente. Por el momento no se han comunicado detenciones, si bien las fuerzas de seguridad mantienen abierta la investigación para identificar la ruta exacta del buque, así como para localizar y detener a los integrantes de la red criminal responsables de la logística tanto en origen como en la recepción del cargamento en Valencia.




