En la lucha contra la despoblación y el aislamiento geográfico, la movilidad se ha convertido en el eje vertebrador de la igualdad. Consciente de esta realidad, la Diputació de Valéncia, a través de su área de Desarrollo Territorial Sostenible, ha anunciado una inversión de 450.000 euros destinada específicamente a municipios de menos de 10.000 habitantes.
Esta iniciativa no es solo una partida presupuestaria; es un plan de choque para asegurar que los ciudadanos de las zonas rurales tengan las mismas oportunidades de acceso a servicios esenciales que quienes viven en las grandes urbes.
Un modelo flexible adaptado a la realidad local
A diferencia de los planes rígidos y centralizados, esta convocatoria destaca por su respeto a la autonomía municipal. Tal como explica el diputado de Desarrollo Territorial Sostenible, Avelino Mascarell, la estrategia evita soluciones uniformes: «Cada ayuntamiento conoce las necesidades reales de su población. Por ello, permitimos que cada consistorio gestione los fondos para adaptar o reforzar el transporte de la manera que mejor funcione en su territorio».
Esta flexibilidad se traduce en un abanico de soluciones prácticas que los ayuntamientos ya están implementando:
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Servicios de Taxi Rural y transporte discrecional: Para traslados personalizados.
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Refuerzo de líneas regulares: Aumento de frecuencias y reducción del precio de los billetes.
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Vehículo compartido: Fomento de sistemas públicos de coche compartido.
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Gestión directa: Capacidad de los ayuntamientos para operar sus propios servicios de transporte de viajeros.
La movilidad como garante de derechos fundamentales
El acceso a la sanidad es, quizás, el punto más crítico de esta medida. El reparto de los fondos, que oscilan entre los 2.700 y los 8.500 euros por municipio, no se ha hecho al azar. Se han seguido criterios técnicos rigurosos que priorizan el número de habitantes, el riesgo de despoblación y, de forma crucial, la distancia al hospital de referencia.
Para Mascarell, esta inversión es una cuestión de justicia territorial: «El transporte es clave para la calidad de vida. No hablamos solo de ocio, sino de la capacidad de asistir a una consulta médica o realizar gestiones administrativas sin que el código postal sea un obstáculo». El objetivo final es claro: fijar población asegurando que vivir en el interior no suponga una pérdida de derechos.
Impacto Comarcal: Una red que abraza la provincia
La ayuda se extiende por más de un centenar de municipios, con una incidencia especial en las zonas de marcada ruralidad. La distribución por comarcas refleja el compromiso con el interior:
| Comarca | Municipios beneficiados | Inversión total |
| La Safor | 15 | 65.729,79 € |
| La Serranía | 18 | 63.563,20 € |
| Vall d’Albaida | 15 | 61.110,73 € |
| La Costera | 12 | 47.929,62 € |
| Ribera Alta | 10 | 45.984,66 € |
Otras zonas como Utiel-Requena, el Rincón de Ademuz y el Valle de Ayora-Cofrentes también reciben partidas significativas, sumando esfuerzos en áreas donde la dispersión geográfica es un reto diario.
Casos de éxito: El ejemplo de Dos Aguas
El impacto real de estas ayudas se mide en historias locales. En Dos Aguas, el ayuntamiento ha apostado por el modelo de ‘taxi rural’, enfocado principalmente en traslados sanitarios.
Juan Antonio Díaz, alcalde de la localidad, destaca la acogida excepcional del servicio: «Facilita mucho la vida a nuestros mayores, que tienen visitas médicas frecuentes y a menudo no disponen de vehículo propio. Son soluciones que responden a las necesidades reales del día a día».
Una política estructural
Con esta resolución, la Diputació de Valéncia reafirma que la movilidad sostenible es una política transversal y continuada. Al invertir en transporte, se está invirtiendo en salud, en economía local y en el futuro de los pueblos. Como concluye el diputado Mascarell, el foco está en las personas: «La movilidad no debe ser un lujo», y hoy, en la provincia de Valencia, está un paso más cerca de ser una realidad garantizada para todos.
















