MADRID – El exministro y hasta ahora diputado por Valencia, José Luis Ábalos, ha presentado este miércoles su renuncia formal al acta en el Congreso de los Diputados. La decisión llega inmediatamente después de que la Sala II del Tribunal Supremo desestimara su recurso de apelación contra el auto de prisión, un golpe judicial que el político valenciano ha calificado como el límite definitivo para su permanencia en la Cámara Baja.
Un pulso por la inmunidad parlamentaria
En un comunicado marcado por un tono de defensa institucional, Ábalos justifica su resistencia a abandonar el escaño desde que se aprobó su suplicatorio en enero de 2025. Según el exministro, su permanencia no fue una cuestión de privilegio, sino una defensa del Artículo 23 de la Constitución y de la independencia del Parlamento frente a las «prisas» de la Mesa del Congreso por suspender sus derechos.
Ábalos sostiene que su actuación ha buscado proteger la presunción de inocencia y la separación de poderes, citando la doctrina del Tribunal Europeo de Derechos Humanos para cuestionar la arbitrariedad de los procedimientos en su contra.
El fin de una era: siete legislaturas en las Cortes
La salida de Ábalos supone el cierre de una de las trayectorias más extensas de la política contemporánea, tras haber representado a Valencia en siete legislaturas (desde la IX hasta la XV).
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Prioridad judicial: El exministro admite que su actual situación procesal es incompatible con el cargo y que ahora volcará toda su actividad en «ejercitar su derecho de defensa» para demostrar su inocencia.
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Balance político: En su despedida, ha reivindicado su labor en favor de la justicia social y el pluralismo, agradeciendo al pueblo valenciano la oportunidad de servir a España en lo que define como una «responsabilidad emocionante».
«Entiendo que no puedo sostener el acta en mi actual situación procesal», reconoce Ábalos, quien pasa ahora a ser un ciudadano de a pie ante la justicia, despojado del aforamiento que le otorgaba su condición de parlamentario.
Análisis: ¿Qué cambia ahora?
Con la renuncia, Ábalos pierde su condición de aforado, lo que simplifica su proceso judicial. Para el Congreso, su salida cierra uno de los capítulos más tensos de la legislatura, marcado por la presión de su antiguo partido para que abandonara el escaño tras estallar los escándalos de corrupción que salpicaron a su entorno cercano.















