El baloncesto valenciano y la ACB despiden a Brad Branson, uno de los jugadores más determinantes que han vestido la camiseta taronja. El exjugador estadounidense, nacionalizado español, ha fallecido a los 67 años, dejando una huella imborrable en la historia del Valencia Basket.
El fichaje que cambió una era en València
Branson llegó en 1988 al entonces Pamesa Valencia, justo después del ascenso a la ACB. Aquel movimiento marcó un antes y un después: durante seis temporadas (1988–1994) promedió 23,4 puntos y 9,1 rebotes, cifras descomunales que explican por qué su nombre sigue resonando décadas después en La Fonteta.
Además, disputó 209 partidos —octavo en el ranking histórico del club— y se convirtió en líder estadístico en la Liga Endesa en canastas de dos, tapones y dobles-dobles, registros que aún hoy sostienen su legado.
De la NBA a Europa, y de Europa al corazón taronja
Antes de convertirse en mito en València, Branson pasó por la NBA con Cleveland Cavaliers y Indiana Pacers. Su salto a Europa le llevó a Italia (Rimini y Brescia) y, posteriormente, al Real Madrid Baloncesto, donde conquistó la Copa Korać en 1988.
Tras aquel título, recaló en València y se convirtió en el referente del primer gran proyecto taronja en la élite. Su impacto fue tal que fue tres veces All Star de la ACB, un logro reservado a muy pocos.

Vínculo permanente con el club y la ciudad
Más allá de la pista, Branson mantuvo siempre una relación cercana con el club y la ciudad. Fue uno de los jugadores más aplaudidos en los actos del 30º aniversario del Valencia Basket y visitó València con frecuencia, donde su figura era sinónimo de respeto y admiración.
En señal de homenaje, el club guardará un minuto de silencio en el próximo partido como local del primer equipo masculino en el Roig Arena, ante el Maccabi Tel Aviv.
Un legado que trasciende generaciones
Brad Branson no solo fue un anotador imparable y un competidor feroz; fue el pilar fundacional sobre el que el Valencia Basket empezó a construir su identidad en la ACB. Su nombre forma parte de la memoria colectiva del baloncesto valenciano y de una generación que aprendió a creer en la élite gracias a su talento.
El club ha trasladado su pésame a la familia, con una mención especial a su hija Natalia, vinculada también a la entidad.
Descansa en paz, Brad Branson. Tu juego y tu historia seguirán vivos en València.
















