La portavoz adjunta del Grupo Mixto, Ione Belarra, ha elevado una queja formal a la Presidencia de la Cámara tras la interrupción de la rueda de prensa de portavoces este 10 de febrero. La formación morada acusa al comunicador de «bloqueo sistemático» y de impedir el trabajo del resto de profesionales.
MADRID – La habitual calma institucional del Congreso de los Diputados se ha visto quebrantada este martes por un nuevo episodio de tensión en la sala de prensa. Ione Belarra, diputada de Podemos y portavoz adjunta del Grupo Mixto, ha registrado un escrito dirigido a la Presidencia del Congreso solicitando medidas disciplinarias contundentes contra el comunicador Vito Zoppellari Quiles. La petición, fundamentada en los «graves sucesos» ocurridos durante la mañana, escala un conflicto que lleva meses gestándose en los pasillos de la Cámara Baja.
Un incidente que colmó la paciencia
Según el escrito presentado por Belarra, los hechos ocurrieron mientras la diputada atendía a los medios de comunicación tras la Junta de Portavoces. Durante el turno de preguntas, Quiles habría interrumpido de forma reiterada la dinámica establecida, impidiendo que otros periodistas acreditados pudieran formular sus cuestiones. Esta actitud generó una reacción inédita: fueron los propios trabajadores y trabajadoras de los medios de comunicación presentes quienes elevaron sus protestas ante lo que consideraron una falta de respeto profesional y un obstáculo a su labor informativa.
En el documento, Belarra es tajante: «Se impidió de hecho que pudieran formular preguntas a esta diputada». Para Podemos, no se trata de una disputa puntual sobre el turno de palabra, sino de un sabotaje deliberado al derecho a la información.
El debate sobre los límites de la acreditación
La queja de Podemos no se limita al incidente de hoy. La formación argumenta que la conducta de Quiles es «reiterativa» y que su objetivo es el «bloqueo de la actividad» parlamentaria y de la prensa. Por ello, instan a la Presidencia, ostentada actualmente por Francina Armengol, a aplicar el Reglamento del Congreso para retirar de forma definitiva la acreditación al comunicador.
El escrito subraya una distinción que genera consenso en parte del arco parlamentario y malestar en los sectores que apoyan a Quiles: la diferencia entre el ejercicio del periodismo y el activismo de confrontación. Belarra afirma que Quiles «quiere aparecer como periodista», pero que su actividad real se centra en dificultar el trabajo de los «verdaderos profesionales».
Un precedente peligroso
Este movimiento de Podemos pone de nuevo sobre la mesa el debate sobre quién debe ostentar la condición de periodista en la sede de la soberanía nacional. No es la primera vez que la Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP) o los propios grupos políticos expresan su incomodidad con perfiles que utilizan las ruedas de prensa para generar contenido viral en redes sociales mediante la interpelación agresiva, en lugar de buscar la obtención de información de interés público.
La Presidencia del Congreso se enfrenta ahora a un dilema jurídico y político. Si bien el Reglamento permite sancionar conductas que alteren el orden, la retirada de una acreditación de prensa es una medida extrema que suele evitarse para no sentar precedentes que puedan interpretarse como una limitación a la libertad de expresión. Sin embargo, la presión de los propios informadores de la Cámara —que hoy se han plantado ante las interrupciones— podría inclinar la balanza hacia una sanción ejemplarizante.
Por el momento, el resto de los grupos parlamentarios no han confirmado si se sumarán a la petición de Podemos, aunque el malestar en la sala de prensa era, al cierre de esta edición, unánime entre los profesionales que cubren la actualidad parlamentaria día a día.
Lo que ha sucedido
Vito Quiles le pregunta literalmente a la portavoz de Podemos en el Congreso sobre el resultado de su formación política en las eleccioens en Aragón «¿le parece lógico que tengan más tertulianos que votantes?». Ante lo que Ione Belarra le contesta «yo he contestado muchas veces a esa pregunta, mientras tú no has contestado a la pregunta más imporante que es si ya te han dado el carnet del Partido Popular y cuánto te han pagado por ir al cierre de campaña de Aragón que debe ser una buena pasta».
Aquí tanto Quiles como Ione Belarra bajan al barro parlamentario y tanto el periodista como la señoría pierden toda cortesía parlamentaria.
¿Qué límites tiene la libertad de expresión?
La realidad es que es fiel reflejo del lenguaje soez que se emplea en la propia cámara baja y permitido una y otra vez por la presidencia del Congreso, que hace tiempo que perdió todo control de los debates y de la propia cámara y se ha convertido en un circo en vez de ser la cámara que representa a la soberanía popular.
Luego no nos rasguemos las vestiduras si sus propias señorías ganan un salario público lanzando improperios en vez de aportar absolutamente nada a la ciudadanía, el ý tú ma´s ya ha superado todos los límites, unos acusarán a Vox, pero de los labios de señorías como Gabriel Rufián y de miembros del propio gobierno hemos escuchado insultos fuera de tono demasiadas ocasiones, cuando alguien se comporta como ellos, ya no vale…
¿Dónde quedó la educación y el respeto?, Empiece el gobierno, y sigan los propios representantes de las instituciones como la Presidenta Francina Armengol por dar ejemplo y rebajar el tono…luego no se quejen.















