VALENCIA. – El Roig Arena, nuevo epicentro del poder civil en la capital del Turia, fue ayer el escenario de una de las asambleas más tensas y reivindicativas de la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE) en la última década. El presidente de la patronal, el naviero Vicente Boluda, compareció ante más de cien de los empresarios más potentes de España —incluyendo a Juan Roig (Mercadona)— con un discurso cargado de escepticismo sobre el futuro de las infraestructuras y un tono de advertencia hacia el Gobierno central.
El «espejismo» de 2026 y 2027
La gran sombra que sobrevoló el cónclave fue, una vez más, el Corredor Mediterráneo. A pesar de que los plazos oficiales del Ejecutivo sitúan el grueso de la infraestructura operativa para finales de este año o principios del próximo, Boluda fue tajante: «Es imposible que esté terminado en 2026, y dudo mucho que en 2027 tengamos algo que se parezca a un corredor completo».
El escepticismo de AVE no nace de la falta de obras, sino de la lentitud técnica y los «puntos negros» que siguen sin resolverse. Según el naviero, aunque tramos aislados como el Almería-Frontera Francesa podrían ver la luz en 2027, el proyecto integral desde Algeciras sigue acumulando retrasos que podrían postergar su finalización real más allá de 2030, o incluso 2035 en algunos nodos críticos. «Va a parecer la obra de El Escorial», bromeó con amargura, recordando que la infraestructura nacerá, en muchos puntos, ya saturada por la falta de una doble plataforma real en todo su recorrido.
Un pliego de cargos: Infrafinanciación y Déficit Hídrico
Pero el malestar del empresariado valenciano no se detiene en las vías del tren. Boluda aprovechó la asamblea, que contó con la presencia del presidente nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, y del presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, para denunciar un «ninguneo sistemático» hacia la Comunitat Valenciana.
«La infrafinanciación o el déficit hídrico no ayudan a que no nos sintamos maltratados», sentenció Boluda.
El presidente de AVE exigió que la autonomía ocupe un lugar prioritario en la agenda estatal, recordando que los empresarios valencianos han hecho sus deberes convirtiendo a la región en un polo de inversión, pero que el Estado no acompaña ese esfuerzo. Las reclamaciones fueron claras y directas al Gobierno de España:
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Reforma inmediata del modelo de financiación: Un sistema que caducó hace más de una década y que penaliza los servicios públicos de los valencianos.
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Solución al déficit hídrico: El empresariado exige seguridad jurídica y recursos para el sector agroalimentario, huyendo de la «confrontación política» que solo genera parálisis.
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Inversión en Cercanías: Tras un 2025 marcado por el caos en la movilidad metropolitana, AVE se suma a la exigencia de una auditoría integral de la red de cercanías, cuya ejecución presupuestaria sigue bajo mínimos.
«Basta de polarización»
En un giro hacia la política nacional, Boluda calificó de «insostenible y corrosivo» el clima de polarización en el que se encuentra instalado el país. Para el líder de AVE, la falta de pactos de Estado en temas estratégicos como la energía, la educación o las infraestructuras es el mayor lastre para la productividad española.
«Cuando los políticos deberían estar pactando y facilitando la vida de los ciudadanos, ocurre todo lo contrario», reprochó, haciendo un llamamiento a la sociedad civil para que ejerza su poder y exija responsabilidad a sus representantes.
Al cierre del acto, el mensaje quedó claro: aunque AVE ha decidido que 2026 sea el último año de grandes eventos masivos del movimiento #QuieroCorredor —por considerar que la conciencia social ya es total—, el marcaje al Gobierno será «implacable». El empresariado valenciano no dará por cerrada su batalla hasta que el primer tren recorra de forma ininterrumpida el arco mediterráneo.

















