REDACCIÓN | Valencia, 11 de febrero de 2026
Lo que el agua se llevó, la ciencia y la solidaridad intentan devolverlo. En una jornada cargada de simbolismo y sensibilidad, representantes de las tres principales asociaciones de víctimas de la DANA del pasado 29 de octubre han visitado este miércoles los laboratorios del proyecto ‘Salvem les Fotos’. La iniciativa, liderada por la Universitat de Valéncia (UV) en colaboración con la Mancomunitat de l’Horta Sur, se ha consolidado como la mayor operación de rescate patrimonial y emocional de la historia reciente de la Comunitat Valenciana.
La visita ha recorrido los centros neurálgicos de esta labor de «cirugía de la memoria» en el Museu de l’Horta Sur (Torrent), el Castell d’Alaquàs y el campus de Burjassot. Allí, los familiares de las víctimas han podido observar de primera mano el meticuloso proceso de restauración de más de 2,5 millones de fotografías que, tras quedar sumergidas en el lodo, hoy vuelven a cobrar vida.
Un proyecto de escala europea
Desde su activación apenas 48 horas después de la tragedia, el proyecto ha movilizado a más de 250 voluntarios y 18 instituciones académicas nacionales e internacionales. La rectora de la UV, Maria Vicenta Mestre, destacó durante el acto institucional en Alaquàs la magnitud del desafío: “Hemos destinado 300.000 euros de fondos propios, pero necesitamos más apoyo para culminar esta intervención”.
Hasta la fecha, el equipo ha logrado tratar el material de más de 1.500 familias, habiendo devuelto ya cerca del 50% de las imágenes recuperadas. Lo que comenzó como una respuesta de emergencia se ha transformado en una estructura profesional que actualmente da empleo a 40 personas, gracias a las subvenciones de los Ministerios de Trabajo y Cultura, que suman 550.000 euros.
La recuperación emocional como prioridad
Para las asociaciones de víctimas, el valor de estos laboratorios trasciende lo material. José Francisco Cabanes, presidente de la Mancomunitat, subrayó que el proyecto es una «herramienta de recuperación emocional» esencial para cuidar la salud mental de una comarca que perdió vidas, negocios e infraestructuras.
«Es nuestro patrimonio emocional; muchas de estas imágenes solo existían en papel y son el único vínculo con momentos de felicidad que el barranco no pudo borrar», señaló Mariló Gradolí, presidenta de una de las asociaciones damnificadas.
En la misma línea, Rosa Álvarez, presidenta de la Asociación de Víctimas Mortales, conmovió a los asistentes al relatar cómo pequeñas escenas cotidianas capturadas en fotos rescatadas se han convertido en anclas de consuelo para quienes enfrentan el duelo.
Reconocimiento y futuro
El acto sirvió también para reconocer el esfuerzo técnico y humano. Se entregaron obsequios simbólicos como la obra ‘Gratitud’ de Mayka Sosa y el «abanico de la DANA», fabricado por artesanos de Aldaya que han logrado reactivar su taller tras la catástrofe.
La jornada finalizó en el Museu de la UV d’Història Natural, en Burjassot, donde se ubicó el laboratorio pionero. Aunque el centro de Utiel ya ha completado su labor y cerrado sus puertas, otros cuatro laboratorios continúan trabajando a pleno rendimiento. El mensaje final de las instituciones fue claro: mientras quede una fotografía bajo el sedimento, el compromiso con la memoria de l’Horta Sur seguirá vigente.
















