POR: REDACCIÓN TORRENT | 13 DE FEBRERO DE 2026
La paciencia institucional en el Ayuntamiento de Torrent ha llegado a su límite. Tras 500 días de incertidumbre, promesas a medio gas y expedientes administrativos que no se traducen en máquinas sobre el terreno, la alcaldesa de la ciudad, Amparo Folgado, ha dado un golpe sobre la mesa. A través de una carta formal remitida al presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), Miguel Polo, el consistorio exige una solución real y técnica para el Barranco de Saurí, concretamente en el área urbana de la Venteta.
La misiva no es un simple recordatorio; es una denuncia de la vulnerabilidad en la que viven decenas de familias desde la fatídica DANA del 29 de octubre de 2024. Según el gobierno local, la falta de definición de las obras de estabilización por parte del organismo estatal está bloqueando la reconstrucción de la vida privada de los vecinos, quienes no pueden reparar muros ni cerramientos ante la falta de un plan estructural definitivo.
Una cronología de «silencio presupuestario»
El conflicto entre el Ayuntamiento y la CHJ no es nuevo, pero se ha agudizado con el paso de los meses. La alcaldesa recuerda que ya en mayo de 2025 se presentó un listado de once zonas críticas en los cauces de l’Horteta, Poyo, Saurí y Cañada de Pequé, marcando la Venteta como la prioridad absoluta.
Aunque en junio de 2025 la Comisaría de Aguas comunicó la apertura de un expediente, la respuesta quedó supeditada a la «disponibilidad presupuestaria». Hoy, ocho meses después de aquel trámite y dieciséis desde la catástrofe, el escenario es desolador: laderas inestables, erosiones profundas y una configuración hidráulica alterada que amenaza la cimentación de las viviendas colindantes.
«No podemos pedir a nuestros vecinos que reconstruyan sus vidas sin ofrecerles seguridad», ha sentenciado Folgado. «Torrent ha cumplido con su parte: informes, lealtad institucional y colaboración técnica. Ahora la pelota está en el tejado de la Confederación».
El «Informe Eguibar»: Ciencia contra la incertidumbre
Para evitar que la CHJ alegue falta de datos, el Ayuntamiento ha adjuntado un exhaustivo estudio técnico elaborado por el Departamento de Ingeniería del Agua y Medio Ambiente (DIHMA), bajo la dirección del reputado ingeniero de caminos Miguel Ángel Eguibar Galán.
Este documento, que funciona como una radiografía exacta del post-desastre, incluye modelaciones hidráulicas de última generación y una comparativa de los riesgos antes y después de la DANA. El informe detalla desde los volúmenes de tierra desplazados hasta una estimación económica precisa de lo que costaría la reposición de los daños. Con este dossier sobre la mesa, el consistorio busca anular cualquier excusa técnica que demore la intervención en el dominio público hidráulico.
Puntos clave del estudio técnico
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Modelación lluvia-escorrentía: Determinación exacta de cómo reacciona el terreno ante precipitaciones extremas.
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Identificación de daños: Mapa pormenorizado de los taludes que presentan riesgo de colapso inminente.
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Propuesta de alternativas: Soluciones de ingeniería para reducir la velocidad del agua en futuros episodios.
Reunión de urgencia con los vecinos del Mas del Juge
Mientras la carta viajaba hacia la sede de la CHJ, el concejal de Urbanismo y Medio Ambiente, José Gozalvo, se trasladaba al barrio para reunirse con la Asociación de Vecinos Mas del Juge. El objetivo: transparencia total. Gozalvo desgranó el contenido de la misiva y compartió la frustración de los residentes, quienes en junio de 2025 ya se manifestaron en la sede del organismo de cuenca sin obtener respuestas claras.
«Estamos al lado de los vecinos, no solo acompañándolos, sino traduciendo sus miedos en demandas administrativas formales», explicó Gozalvo tras el encuentro. La principal preocupación vecinal es el trazado del cauce: mientras la CHJ no defina si el barranco debe ensancharse o consolidarse, los propietarios tienen prohibido por ley realizar cualquier obra de reconstrucción en sus parcelas.
Un pulso por la resiliencia
La situación en Torrent se ha convertido en el símbolo de la lucha por la resiliencia post-DANA en la Comunidad Valenciana. El consistorio reclama que la ciudad sea incluida de forma efectiva en el nuevo Plan Estatal de Resiliencia frente a Inundaciones, argumentando que los escenarios previstos antes de 2024 han quedado totalmente obsoletos.
La exigencia es clara: la prevención no puede ser solo teoría en un despacho, debe ser «obra real sobre el terreno». El Ayuntamiento de Torrent ha reafirmado que no cesará en su presión institucional hasta que las máquinas entren en el Barranco de Saurí, garantizando que el próximo episodio de lluvias intensas no se convierta en una nueva tragedia para la Venteta.
¿Dónde está el gobierno y sus promesas tras 16 meses?
















