PUÇOL (L’Horta Nort) – Un fuerte estruendo rompió la tranquilidad de la tarde de este martes en el municipio valenciano de Puçol. Alrededor de las 17:00 horas, una vivienda situada en la céntrica calle de Sant Pere sufrió un colapso parcial que, por un golpe de fortuna, no causó daños personales, aunque sí obligó a un despliegue de emergencia masivo y al desalojo preventivo de 25 personas residentes en cuatro edificios de la zona.
Crónica de un derrumbe inesperado
El incidente se produjo de forma repentina cuando una de las viviendas de la vía se desplomó, afectando directamente a la fachada del inmueble situado justo enfrente. La virulencia del derrumbe generó una densa nube de polvo y escombros que alarmó a los vecinos del barrio, quienes avisaron de inmediato a los servicios de emergencia ante el temor de que hubiera personas atrapadas bajo los cascotes.
El Consorcio Provincial de Bomberos de Valencia reaccionó con celeridad, movilizando dotaciones de los parques de Sagunt y La Pobla de Farnals. Dada la gravedad del escenario y la inestabilidad de los restos en pie, se incorporó al operativo el sargento de Sagunt y la Unidad de Rescat d’Emergències i Catàstrofes (UREC), equipo especializado en el apuntalamiento y rescate en estructuras colapsadas.
Un desalojo por precaución
Tras una primera inspección visual y la confirmación de que no había heridos ni personas desaparecidas, el mando operativo de los bomberos priorizó la seguridad de los inmuebles colindantes. Como medida de máxima prudencia, se procedió a la evacuación de 25 residentes de cuatro fincas cercanas, ante la posibilidad de que el colapso inicial hubiera debilitado los muros de carga adyacentes o pudiera provocar un efecto dominó.
Los especialistas de la UREC realizaron una valoración técnica exhaustiva de la estructura remanente durante la tarde y noche. Sin embargo, las conclusiones fueron desalentadoras desde el punto de vista arquitectónico: los técnicos confirmaron que no era factible realizar labores de apuntalamiento debido al estado de ruina inminente y el riesgo de nuevos desprendimientos que ponían en peligro la integridad de los propios efectivos de rescate.
El futuro de la zona afectada
Con el área perimetrada y la situación bajo control de seguridad, los bomberos han traspasado la responsabilidad a los técnicos municipales del Ayuntamiento de Puçol. Estos últimos serán los encargados de evaluar si se procede a la demolición controlada del inmueble afectado para garantizar el regreso seguro de los vecinos a sus casas.
A falta de un informe definitivo, se barajan diversas hipótesis sobre las causas del siniestro, entre las que no se descartan el estado de antigüedad de la edificación o posibles filtraciones que hubieran comprometido la cimentación. Por el momento, la calle Sant Pere permanece cerrada al tránsito mientras se determina cuándo podrán volver a sus hogares las familias desalojadas en una jornada que, pese a lo aparatoso de las imágenes, se ha saldado sin tragedias que lamentar.
















