Valencia, 22 de febrero de 2026
Valencia ya no duerme; vibra. La ciudad ha recuperado este domingo uno de sus latidos más profundos con la celebración de la Macrodespertà 2026, el evento que oficialmente arranca el motor festivo de las Fallas. En una mañana donde el frío matinal fue derrotado por el calor de la pólvora, miles de falleros y falleras se echaron a la calle para cumplir con el ritual de despertar a la capital del Turia al ritmo del «tro de bac».
El futuro de la fiesta abre camino
La jornada comenzó con un protagonismo absoluto para los más pequeños. Marta Mercader, Fallera Mayor Infantil de Valencia, acompañada por su Corte de Honor, encabezó la despertà infantil que recorrió las arterias del centro histórico. Con una mezcla de nerviosismo y destreza, los niños valencianos demostraron que el relevo generacional de la fiesta está asegurado, manejando con respeto y alegría uno de los símbolos más representativos de la cultura local: la pólvora.
«Es la mañana más especial de nuestro calendario», señalaban voces de la Junta Central Fallera (JCF), destacando que esta edición ha logrado cifras de participación que confirman el excelente estado de salud de las comisiones infantiles.
Una marea de pólvora y sentimiento
Minutos después, el estruendo se hizo mayor. La Fallera Mayor de Valencia, Carmen Prades, junto a su Corte de Honor, dio la señal para que comenzara la marea de adultos. Bajo el lema «¡Desperta, Valéncia!», los participantes recorrieron el itinerario oficial haciendo estallar miles de cajas de cebo, elaboradas artesanalmente por la Pirotecnia Alto Palancia.
Este año, la colaboración entre la JCF y la emblemática Falla Corona ha sido fundamental para coordinar un despliegue logístico que garantizara la seguridad sin perder un ápice de la intensidad sonora que caracteriza al «tro de bac». El ruido seco, el humo blanco cubriendo las fachadas históricas y ese olor a pólvora recién quemada —tan anhelado por los valencianos— crearon una atmósfera de catarsis colectiva.
Apoteosis en la Plaza del Ayuntamiento
El clímax del evento tuvo lugar en la Plaza del Ayuntamiento, convertida hoy en el epicentro del sentimiento fallero. La llegada de la comitiva fue recibida por una multitud que aguardaba el final de fiesta: una espectacular apoteosis pirotécnica a cargo de Pirovalenciana. La firma no defraudó, cerrando el recorrido con una descarga de potencia y ritmo que hizo vibrar los cimientos del consistorio y arrancó las lágrimas de muchos de los presentes.
Carmen Prades y Marta Mercader, visibles emocionadas desde el epicentro del estruendo, compartieron con los falleros los primeros instantes de unas #Falles26 que prometen ser históricas. «Nuestros corazones han despertado hoy al ritmo del trueno», afirmaba una emocionada Carmen Prades al finalizar el acto.
Tradición y hermandad
Como manda la tradición, tras el esfuerzo y la adrenalina del madrugón, la fiesta se trasladó a las mesas. Miles de falleros se congregaron en un desayuno multitudinario para recuperar fuerzas. Entre chocolate, buñuelos y el intercambio de anécdotas sobre los primeros «truenos» del año, se hizo evidente que la Macrodespertà es mucho más que ruido; es el reencuentro de una ciudad con su identidad.
Con este estallido de energía, Valencia inicia la cuenta atrás definitiva. Las estructuras de los monumentos empezarán pronto a asomar por las esquinas y el calendario no dará tregua hasta la noche de la Cremà. La pólvora ya está en la calle y, por fin, el mundo sabe que Valencia está en Fallas.



























