ALBORAYA | REDACCIÓN
El calendario fallero de Alboraya ha marcado hoy uno de sus hitos más esperados. Con el corte de cinta oficial, la Exposición del Ninot 2026 ha quedado inaugurada en la emblemática Casa del Comte Zanoguera, transformando este espacio señorial en un escaparate de sátira, ingenio y una delicadeza artesanal que desafía la brevedad de la fiesta.
Desde hoy, y en un horario de lunes a viernes, de 17:30 a 19:30 horas, los vecinos y visitantes podrán disfrutar de forma gratuita de un avance exclusivo de lo que las ocho comisiones del municipio plantarán en sus calles el próximo mes de marzo. La muestra reúne un total de 16 piezas —ocho ninots mayores y ocho infantiles— que representan la punta de lanza de cada monumento y la esperanza de sus respectivas comisiones por conseguir el ansiado Ninot Indultat.
Un duelo entre la sátira y la ternura
Pasear por las salas de la Casa del Comte Zanoguera este año permite tomar el pulso a la actualidad social y política, pero también reencontrarse con la nostalgia. Los ninots mayores presentan una crítica afilada, donde los problemas locales, la inflación y la inteligencia artificial parecen ser los temas estrella de esta edición. Las pinceladas de los artistas falleros no dejan títere con cabeza, utilizando el humor como la mejor herramienta de reflexión ciudadana.
Por su parte, los ninots infantiles vuelven a conquistar al público por su nivel de detalle y su capacidad para crear mundos de fantasía. En esta categoría, la técnica del modelado y la viveza de los colores son fundamentales, ya que los artistas buscan conectar con la mirada de los más pequeños, pero también convencer a los jurados más exigentes que valoran la perfección técnica en formatos reducidos.
El peso de la tradición en las ocho comisiones
Alboraya cuenta con un tejido fallero sólido y diverso. En la exposición se pueden observar las distintas personalidades de cada falla:
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Desde las comisiones históricas del centro urbano, como la Falla del Poble o la Falla Rei en Jaume, que apuestan por un estilo clásico y narrativo.
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Hasta las comisiones de los barrios más jóvenes y costeros, como Port Saplaya y Platja Patacona, que a menudo sorprenden con propuestas visualmente arriesgadas y adaptadas a su entorno marinero.
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Sin olvidar la competitividad sana de El Palmaret, La Creu, Calvet o Mestre Serrano, que año tras año elevan el nivel artístico del municipio.
El veredicto del público
La elección de la Casa del Comte Zanoguera como sede no es baladí. Los arcos y muros de piedra del edificio ofrecen un contraste fascinante con el colorido de la pólvora y el cartón-piedra, dotando a la exposición de una solemnidad que invita a la observación pausada.
La cuenta atrás para la Plantà ha comenzado. Alboraya ya huele a fiesta, y estos ninots son el mejor recordatorio de que, a pesar de la llegada de nuevas tecnologías, el oficio de artista fallero sigue siendo el corazón latente de la cultura valenciana.
















