VALENCIA – En un marco simbólico coincidiendo con el Día Mundial de la Vida Silvestre, la Fundación BIOPARC ha anunciado el éxito de su programa de conservación más reciente: el nacimiento de los primeros polluelos de lechuza común (Tyto alba). Este hito marca el inicio de una estrategia ambiciosa para devolver a esta rapaz nocturna a los cielos del área periurbana de Valencia, donde su presencia se ha visto drásticamente reducida en las últimas décadas.
Crianza de alta tecnología y «cero contacto»
El proyecto, realizado en convenio con la Conselleria de Medio Ambiente, se desarrolla en instalaciones diseñadas específicamente para el bienestar de cinco parejas reproductoras. La prioridad absoluta del equipo veterinario es evitar la «impronta humana»; es decir, que las crías no asocien al ser humano con el alimento o la protección, algo vital para que puedan cazar y sobrevivir por sí mismas una vez sean liberadas.
Para lograrlo, la Fundación ha desplegado un sistema de cámaras de alta definición en cada habitáculo. Gracias a esta tecnología, el personal ha podido confirmar, mediante imágenes de gran ternura pero enorme valor científico, que los progenitores están alimentando y cuidando correctamente a los recién nacidos. «La intervención humana es inexistente, salvo por estrictas razones veterinarias», explican desde el centro.
Un aliado natural contra las plagas
Más allá de su belleza estética y su valor intrínseco, la lechuza común —actualmente catalogada como Vulnerable en el Catálogo Valenciano de Especies Amenazadas— cumple una función sanitaria esencial. En un momento donde el control de plagas es una preocupación creciente, estas aves se erigen como la solución más ecológica posible.
«Una sola lechuza es capaz de cazar unos 1,000 roedores al año. Una pareja con una sola cría puede limpiar el ecosistema de hasta 3,000 ejemplares», destacan los expertos de BIOPARC.
Esta capacidad convierte a la Tyto alba en un aliado estratégico para los agricultores y los ecosistemas que rodean la capital del Turia, sustituyendo el uso de químicos nocivos por el ciclo natural de la cadena alimenticia.
Éxito en la conservación autóctona
La Fundación BIOPARC, conocida por su trabajo con especies exóticas, refuerza con este nacimiento su compromiso con la biodiversidad local. Este programa se suma a otros esfuerzos exitosos con especies de la región como el gallipato, el galápago europeo o diversas especies de murciélagos.
España se consolida así como un referente en la recuperación de fauna, siguiendo la estela de éxitos internacionales como el lince ibérico. Los polluelos recién nacidos permanecerán bajo este régimen de máximo control durante aproximadamente 30 días antes de pasar a la siguiente fase de su reintroducción.
El vuelo de estas lechuzas sobre la huerta valenciana no es solo una cuestión de nostalgia romántica; es una pieza clave para el equilibrio de un entorno que, hoy más que nunca, necesita recuperar a sus guardianes naturales.
















