VALENCIA. – La tensión entre el movimiento asociativo feminista y el actual equipo de Gobierno de Valencia ha estallado de forma definitiva. Lo que debía ser una sesión ordinaria del Consell de les Dones en el edificio de Tabacalera se transformó ayer en un acto de protesta sin precedentes: 19 organizaciones abandonaron la reunión —o se negaron directamente a entrar— dejando a la concejala de Igualdad, Rocío Gil Uncio, ante un órgano vacío de representación social.
El motivo de la ruptura es la negativa del Ayuntamiento a modificar los horarios de los eventos pirotécnicos y festivos programados para el próximo 8 de marzo (8M), los cuales coinciden plenamente con la manifestación reivindicativa del Día Internacional de la Mujer. Las entidades denuncian un «boicot institucional» orquestado para invisibilizar la lucha feminista en favor del ocio y las Fallas.
El «tardeo» contra la manifestación
El conflicto no es nuevo, pero ha alcanzado su punto de ebullición este año. Hace más de doce meses, las organizaciones que integran el Consell elevaron una propuesta formal para que el calendario de festejos municipales tuviera en cuenta la importancia política y social del 8M y el 25 de noviembre (25N). El objetivo era sencillo: evitar que eventos como el «tardeo feminista» —organizado por el consistorio— o los disparos pirotécnicos masivos se solaparan con el recorrido de las marchas.
Según las portavoces de las asociaciones, la propuesta fue presentada «en tiempo y forma», cumpliendo todos los requisitos reglamentarios. Sin embargo, denuncian que la concejala Rocío Gil «censuró y prohibió» la votación de dicho acuerdo, impidiendo que el Consell de les Dones trasladara formalmente su petición a la Alcaldía y al resto del equipo de Gobierno.
«No vamos a participar en este paripé en el que se ha convertido el Consell», afirmaron las representantes de las organizaciones a las puertas de Tabacalera. «Se nos niega el derecho a decidir sobre el orden del día y se bloquean sistemáticamente las propuestas que incomodan al Gobierno municipal».
La oposición exige cambios: PSPV y Compromís se suman a la queja
La crisis institucional ha saltado de la calle al hemiciclo municipal. Los grupos de la oposición, PSPV-PSOE y Compromís, han cerrado filas con las asociaciones civiles. Ambas formaciones han solicitado formalmente al Ayuntamiento el cambio de hora de los eventos pirotécnicos previstos para el 8 de marzo, argumentando que la coincidencia horaria es una falta de respeto a la movilización ciudadana.
Desde el grupo socialista denuncian que mantener la mascletà o eventos de ocio en el centro de la ciudad de forma simultánea a la manifestación es una «estrategia deliberada de confusión y desmovilización». Por su parte, Compromís ha criticado duramente la actitud de Gil, calificándola de «autoritaria» por negarse a introducir un punto urgente y extraordinario en el orden del día del Consell para tratar esta problemática.
El plantón en Tabacalera
La escena en las dependencias de Tabacalera fue de una frialdad absoluta. Mientras las representantes de las mujeres se concentraban en la puerta para leer un manifiesto de denuncia, la concejala Rocío Gil llegaba al edificio mostrando, según las presentes, una «sorpresa impostada».
A pesar de la gravedad de la situación y de tener a las puertas a la mayoría del tejido asociativo de la ciudad, Gil intentó que la reunión del Consell de la Dona se desarrollara «con normalidad», como si la ausencia masiva no afectara a la legitimidad de las decisiones tomadas. Las asociaciones le recriminaron su actitud de ignorar una petición urgente para resolver un problema de orden público y respeto institucional generado por el propio gobierno local.
«Se ha negado a trasladar cualquier tipo de solución a las presentes y se ha negado a escuchar el clamor de las mujeres que llevan un año advirtiendo de este atropello», lamentaron las organizaciones tras el encuentro fallido.
Un Consell bajo sospecha de «censura»
El malestar de las entidades va más allá de un problema de horarios. Lo que se cuestiona es el modelo de participación ciudadana del actual Ayuntamiento. Las organizaciones denuncian que el Consell de les Dones ha pasado de ser un espacio de debate y construcción de políticas públicas a ser un «órgano de escaparate» donde la concejalía filtra qué se discute y qué se silencia.
La acusación de censura es grave: las entidades sostienen que la concejala ha bloqueado acuerdos que contaban con el consenso de la mayoría social, simplemente por ser críticos con la gestión de su departamento o de la Alcaldía. Esta falta de autonomía del Consell ha llevado a las asociaciones a declarar que no volverán a sentarse en una mesa donde su voz no sea vinculante ni respetada.
Conclusión: Un 8M marcado por la fractura
A pocos días de la conmemoración del 8 de marzo, Valencia se enfrenta a una de sus jornadas más divididas. Por un lado, el Ayuntamiento mantiene su agenda de «ocio y fiesta», amparándose en el tirón turístico de las Fallas; por otro, el feminismo organizado advierte que no permitirá que la lucha por los derechos de las mujeres sea «diluida en el ruido de los petardos».
El derecho a la manifestación y el respeto a un día emblemático siguen siendo el eje central de la reivindicación. Mientras tanto, las organizaciones feministas aseguran que seguirán esperando una «respuesta formal y seria» de un Ayuntamiento que, por ahora, parece haberles dado la espalda.















