VALENCIA. — El imaginario colectivo valenciano suele desplazar su mirada hacia el este, hacia el salitre y las redes de pesca, cuando se habla de la Pasión. Sin embargo, este 2026, la ciudad se encarga de recordar que el sentimiento religioso no es patrimonio exclusivo de las arenas del Cabañal o el Grao. Bajo el lema de una fe que desborda los barrios marineros, el centro histórico de la capital se prepara para una de sus citas más solemnes y multitudinarias: el Vía Crucis por Ciutat Vella.
El próximo viernes 27 de marzo, el corazón de la urbe se transformará en un escenario de recogimiento y silencio. Organizado por el Foro de Laicos de la archidiócesis de Valencia en colaboración con la Vicaría de Evangelización, este acto procesional promete ser un contrapunto de sobriedad frente a la vistosidad de los trajes de época y los desfiles de la Semana Santa Marinera.
Una cita con la historia y la devoción
La jornada comenzará a las 21:00 horas en la emblemática Plaza de la Virgen, un espacio que ha servido de epicentro espiritual para los valencianos durante siglos. Desde allí, la comitiva iniciará su recorrido habitual por las laberínticas y cargadas de historia calles del casco antiguo, para culminar en la Plaza del Arzobispo.
El acto contará con una presidencia de excepción: el Arzobispo de Valencia, Mons. Enrique Benavent. Su participación no es solo un gesto jerárquico, sino una llamada a la unidad de la Iglesia local en un momento de renovación espiritual. Para el arzobispo, caminar al lado de la Cruz en el entorno urbano de la «ciutat» representa una oportunidad para que el testimonio cristiano no quede confinado a los muros de los templos, sino que salga al encuentro del ciudadano y del visitante.
El tributo a los mártires valencianos
Si algo distingue a esta edición de 2026 es su profunda carga simbólica. Este año, el Vía Crucis estará dedicado de manera especial a recordar a los mártires valencianos de la persecución religiosa. Personas que, según la organización, son «testigos de fidelidad a Cristo que, en medio de la prueba, mantuvieron viva su fe hasta la entrega de su propia vida».
Eva Crespo, presidenta del Foro de Laicos, ha subrayado la importancia de este enfoque en el contexto actual:
«Su ejemplo nos anima a vivir con coherencia y esperanza nuestro camino cristiano. Es un momento de oración y reflexión que nos invita a renovar nuestro compromiso con el Evangelio y a dar testimonio público de nuestra fe».
Este homenaje busca conectar el sacrificio histórico de los mártires con los desafíos de la sociedad contemporánea, proponiendo un modelo de vida basado en la entrega y la resiliencia.
Un mapa de la fe que se expande
A menudo, la etiqueta de «Interés Turístico Nacional» que ostenta la Semana Santa Marinera eclipsa otros actos de igual calado espiritual en el resto de la ciudad. No obstante, la realidad de 2026 muestra una Valencia cuya geografía sagrada está más equilibrada que nunca.
Mientras las hermandades del Marítim ultiman los detalles de sus pasos y vestimentas, en el centro, el Vía Crucis de Ciutat Vella se consolida como una alternativa para quienes buscan una experiencia basada en la liturgia del silencio y la contemplación del patrimonio gótico y barroco bajo la luz de la luna.
| Aspecto | Semana Santa Marinera | Vía Crucis Ciutat Vella |
| Estética | Trajes de época, colorido, bandas de música | Sobriedad, oraciones rezadas, silencio |
| Escenario | Distritos costeros (Cabañal, Grao, Cañamelar) | Casco antiguo (Plaza de la Virgen, Catedral) |
| Protagonismo | Cofradías y hermandades históricas | Foro de Laicos y feligresía de toda la ciudad |
Una invitación al testimonio público
El Vía Crucis del 27 de marzo no es solo un evento para los practicantes habituales. La Vicaría de Evangelización ha hecho hincapié en que se trata de un acto abierto a todos aquellos que deseen reflexionar sobre la condición humana a través de las estaciones de la Cruz. En una Valencia que bulle entre el turismo y la modernidad, detener el tráfico y el ritmo frenético de Ciutat Vella para dejar paso a la oración es, en sí mismo, un acto de resistencia cultural.
Con esta convocatoria, queda claro que la Pasión en Valencia es un poliedro con múltiples caras. La ciudad invita a vivir una semana de contrastes, donde el aroma a mar se funde con la piedra antigua de la Catedral, demostrando que, efectivamente, no solo el Marítim vive la Semana Santa.
















