MADRID – Como cada último domingo de marzo, España se prepara para un salto temporal. En la madrugada de este 29 de marzo de 2026, los ciudadanos deberán adelantar sus relojes una hora, una medida que, aunque rutinaria, sigue despertando un intenso debate social y científico sobre su verdadera utilidad en pleno siglo XXI.
Cuando las agujas marquen las 02:00 horas, el tiempo oficial saltará automáticamente a las 03:00. Este ajuste, que reduce la jornada dominical a 23 horas, marca el inicio del periodo estival, permitiendo que el sol se ponga más tarde y extendiendo la luminosidad de las tardes, un factor que tradicionalmente ha favorecido al sector turístico y hostelero del país.
Datos clave del cambio de hora
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Fecha: Madrugada del sábado 28 al domingo 29 de marzo de 2026.
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Acción: Se adelanta el reloj una hora (a las 02:00 serán las 03:00). En Canarias, el cambio ocurre a la 01:00, que pasará a ser las 02:00.
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Consecuencia inmediata: Se duerme una hora menos, pero los días contarán con más luz solar durante las tardes.
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Oficialidad: El calendario está fijado en el BOE (Orden PCM/186/2022) hasta el 25 de octubre de 2026.
Un ahorro energético en entredicho
Históricamente, el cambio de hora se justificó bajo la premisa del ahorro energético. Sin embargo, los informes más recientes del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) y diversos organismos europeos sugieren que el impacto es, en el mejor de los casos, marginal. Con la mejora de la eficiencia en la iluminación LED y los cambios en los hábitos de consumo, la diferencia en la factura eléctrica de los hogares españoles es casi inapreciable.
Por el contrario, las voces críticas han ganado terreno. La Sociedad Española de Sueño (SES) ha advertido reiteradamente que este «jet lag» artificial altera el ritmo circadiano, provocando episodios de insomnio, fatiga y falta de concentración, especialmente en niños y ancianos.
El futuro del cambio de hora: ¿2026 será el último?
A pesar de que en 2018 la Comisión Europea propuso eliminar los cambios de hora estacionales tras una consulta pública donde el 84% de los europeos votó a favor de suprimirlo, la decisión sigue bloqueada en el Consejo de la Unión Europea. La falta de consenso entre los Estados miembros sobre qué horario adoptar de forma permanente (invierno o verano) ha mantenido el sistema en un limbo administrativo.
En España, el Boletín Oficial del Estado (BOE) tiene publicadas las fechas de los cambios solo hasta octubre de este año. Aunque esto ha alimentado las especulaciones sobre el fin de la medida, fuentes gubernamentales aclaran que se trata de una planificación técnica obligatoria y que, por ahora, España seguirá ajustando sus relojes mientras no haya un mandato europeo común que dicte lo contrario.
Consejos para la transición
Para mitigar los efectos del cambio, los expertos recomiendan adelantar la hora de la cena este sábado y evitar el uso de pantallas antes de dormir. Aunque la mayoría de dispositivos inteligentes realizarán el cambio de forma automática, los relojes analógicos y los sistemas de cronometraje más antiguos requerirán la intervención manual de los usuarios para no despertar mañana en el huso horario equivocado.
















